Por Alberto Pascó-Font. [Economista]
La recesión internacional va a afectar el ritmo de crecimiento del Perú. Afortunadamente, el país cuenta con los recursos fiscales para aplicar una política contracíclica: gastar y aminorar el impacto negativo del ciclo. Pero no malgastar. El gasto debe ser productivo y centrado en inversión pública eficiente antes que en incrementar sueldos o contrataciones públicas.
Hoy, más que nunca, el sistema nacional de inversión pública (SNIP) debe filtrar las inversiones improductivas o innecesarias (estatuas, estadios, etc.). Se debe priorizar la inversión descentralizada en obras de alto impacto social. La lista es conocida: caminos rurales, electrificación rural, agua potable.
Estas obras son de gran beneficio para la población y no son costosas, pero están en zonas donde no hay capacidad de ejecución. Por ello, se debe implementar atajos: en lugar de hacer perfil, estudio de prefactibilidad y de factibilidad, habría que empezar con el de factibilidad y realizar la obra más rápidamente.
Y se debería ser tolerante a cierto margen de error. A veces se exagera en el análisis y se observan expedientes porque "el ancho de la tubería es de tres cuartos de pulgada cuando media pulgada bastaría". La intención es buena, pero en un contexto de crisis, ad portas de un ciclo electoral, es más importante que la población perciba que la actual política económica le trae beneficios palpables, que ahorrar recursos marginales.
Si las observaciones de las oficinas de inversión no reducen el costo en más del 15% del proyecto original, que se apruebe como está. Facilitar las iniciativas privadas en estas áreas con proyectos que pasen por el SNIP ayudaría. Estamos en un grave contexto internacional que justifica medidas excepcionales. Hemos ahorrado pan en el pasado para no tener que sufrir ahora más de lo necesario. Usemos nuestros ahorros con prudencia, pero no por exceso de optimizaciones trabemos la inversión.