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EL LADO OCULTO MARCEL SZAJUBOK. GERENTE COMERCIAL DE NATURA PERÚ

Por siempre, amateur

JUEGA PELOTA, TENIS, GOLF. ÉL PUEDE JUGARLO TODO, PERO NO PARA SER EL MEJOR. LO SUYO ES DISFRUTAR CADA PEQUEÑO PLACER QUE LA VIDA LE DA

Por Antonio Orjeda

Tenía 19 años cuando entró como practicante. Su ta- rea fue capacitar a los chicos del 'call center'. La rompió. Natura no iba a dejar pasar a ese flaquito tan pilas. Lo fichó, lo paseó por todas sus unidades de márketing. A los 22 lo mandó a Recife, después a Salvador de Bahía. Tiene ahora tres años y medio en el Perú. Siempre pilas, este cambio --sin embargo-- sí lo afectó. "Es un gran desafío dejar a tu familia, a los amigos". Nadia, además, tenía 7 meses de embarazo.

El chico pilas y su fa- milia tendrían que co-nocer y adaptarse a una nueva cultura. Se colmó de ansiedad, subió más de diez kilos, los bajó. "Hoy, llegado el fin de semana, no sabemos qué invitación aceptar". Afianzado al 'modus vi-vendi peruviano', Marcel sabe que en ello el tenis tuvo algo --o mucho-- que ver. Y también el fútbol, claro. "Yo juego como brasilero. De repente pue- do aportar algo a la selección", bromea este paulista de 33 años.

DUDÚ
No tuvo opción. Ni bien nació, ya lo esperaba en su cuarto una camiseta del Corinthians. "Desde los 4 años mis hermanos me llevaban al estadio".

Algo similar ocurrió cuando tres años atrás, Eduardo nació. Solo que a él, en casa, no lo esperó una, sino dos camisetas. ¿La causa? Nadia, la madre de Eduardo, es hincha del Recife. "Pero él ya canta todas las canciones del Corinthians", saca pecho papá. Además, sabe que el suyo es el segundo club más popular del país de Pelé y que gritó como nadie el 94, cuando por primera vez ganaron la Copa de Brasil.

Pero si es tal su pasión por el fútbol, ¿por qué jue-ga tenis, Marcel?

"Porque para hacerlo necesitas concentración, y como yo soy una persona agitada, muy ansiosa, el tenis me obliga a estar mirando a mi adversario, a la pelota, pues en una cuestión de segundos todo puede cambiar".

Eso sí, juega con el polo del Corinthians, y si bien no le interesa participar en torneos, recuerda que en Recife, donde se enamoró de Nadia, jugó uno y ganó. Ella estaba entre el público. Posiblemente ello tuvo al-go --o mucho-- que ver.

Está claro, entonces: Marcel juega tenis porque lo considera terapéutico; y desde hace unos meses, lo es aun más, pues ha comenzado a jugar con Du- dú. Sí, así llaman a su cachorro, y papá asegura que es la sensación en el club. "Es increíble jugar con tu hijo. Al principio, no podía creer que alguien tan chiquitito me estuviera pasando la bola".

Sí, nada como disfrutar los pequeños placeres de la vida. ¿O no?

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