Por Tomás Unger
Todos sabemos que la computadora ha pasado a ser un elemento esencial en las actividades humanas. Las cifras son impresionantes: para fines de este año se calcula que, desde que se vendió la primera, se habrán comercializado 2.000 millones de computadoras. Para junio de este año ya funcionaban mil millones y se calcula que en menos de 6 años será el doble. Además de las ya descartadas, más de 180 millones serán reemplazadas y 35 millones irán a dar a los rellenos sanitarios. Se calcula que el total crece a razón del 12% al año.
Además se ha abierto un nuevo mercado en rápido crecimiento, el de las pequeñas computadoras portátiles notebooks, Blackberry, etc. Se calcula que esta categorÃa alcanzará más de 9 millones de unidades al año en el 2012, sin contar los teléfonos 3G (ver esta página de fecha 18 de noviembre del 2008), que en muchos casos reemplazan a la computadora, al menos en ciertas operaciones.
LOS SERVIDORES
La evolución del mundo de la comunicación universal por Internet ha crecido de manera explosiva y está cambiando su naturaleza. Hoy, a paso acelerado, las operaciones más complejas se hacen fuera de la computadora personal (PC), en grandes centros de cómputo a través de prestadores de servicios como Google. Para dar una idea de lo gigantesco y acelerado de este cambio bastan unas cifras. En el estado de Washington, EE.UU., cientos de miles de metros cuadrados están dedicados a potentes computadoras que sirven a Yahoo y Microsoft, con miles de computadoras conectadas al mundo por fibra óptica.
Estos centros de datos se han convertido en una base esencial para el funcionamiento de Internet y los servicios que presta. Solo en EE.UU. hay más de 7 mil centros de datos, hoy con más de 5 millones de servidores, y se calcula que llegarán a 16 millones en menos de 4 años. Solo Google tiene 36 centros de cómputo con más de un millón de servidores. Microsoft instala 20.000 al mes, muchas veces enviándolos en contenedores listos para enchufar. Hewlett-Packard, el mayor fabricante de computadoras del mundo, tiene 85 centros de cómputo. Solo 6 de ellos están en EE.UU.
LA ENERGÃA
Hitachi está llevando sus centros de cómputo a Islandia y Microsoft a Siberia. Veamos por qué. Los prestadores de servicio, que asumen cada vez más el procesamiento de datos, gastan más de 35.000 millones de dólares al año, de los cuales unos 12.000 se van en servidores, unos 18.000 en manejar y administrar los sistemas y los 5.000 millones restantes en energÃa, sobre todo para enfriar las máquinas que funcionan sin parar. Los usuarios gastan más de 3 millones de millones de dólares (cifra con 12 ceros, difÃcil de visualizar, diez veces más de lo que piden los bancos y los fabricantes de autos de Detroit) en estos servicios.
De esta cifra solo 500.000 millones se van en hardware, que incluye desde teléfonos hasta servidores, pasando por las PC; 100.000 millones se van en software y otros 100.000 millones se gastan en equipo de telecomunicaciones (desde celulares hasta torres, antenas, etc.). El gran gasto --unos 2 millones de millones (un dos con 12 ceros)-- es por servicios y telecomunicaciones.
LA RED
A medida que el servicio de cómputo va pasando de la venta de hardware y software a servicios y comunicaciones, el panorama cambia. Hoy las grandes firmas de software, como Microsoft, están ganando más por los servicios que prestan que por los productos que venden. Por otra parte, están gastando más en energÃa, apareciendo en la lista de contaminadores, algo que nunca se pensó antes de la TIC (tecnologÃa de información y comunicaciones).
Hoy están produciendo alrededor del 2% del CO2, principalmente debido a la enorme cantidad de energÃa que necesitan, más que para mantener sus servidores operando para mantenerlos frÃos. Microsoft, para su nueva planta de servidores de 500 millones de dólares en Chicago, ha tenido que instalar unos 200 megavatios de energÃa para operarla y mantenerla frÃa. Por esto, Hitachi y Microsoft piensan irse a Islandia y Siberia, que tienen clima frÃo y energÃa barata.
EL FUTURO
A diferencia del transporte o la industria del aluminio, las TIC tienen un porvenir más verde. Se ha calculado que pueden ahorrar más energÃa de la que usan. La razón es la posibilidad de intensificar su aplicación en aquello que ahorra combustible. Las teleconferencias por Internet pueden bajar la cantidad de ejecutivos que viajan en avión. Los edificios inteligentes pueden ahorrar gran cantidad de energÃa en calefacción y aire acondicionado. La optimización del transporte (empleando sistemas inteligentes) y las redes que se desconectan cuando la demanda no lo requiere son otros medios para ahorrar energÃa.
Se calcula que, a pesar de estar produciendo aproximadamente 2% de las emisiones de CO2 en el mundo, pueden ahorrar un 8% si se les aplica inteligentemente, comenzando por ellas mismas.
A medida que crece la industria de la información --y nadie duda de que seguirá creciendo--, además de buscar el frÃo, deberá ponerse las pilas para lograr una mayor eficiencia en la reducción del calentamiento global.