RAFAEL ESPINOSA. "Aves de la ciudad y alrededores"
Por Raúl Cachay A.
"El aspecto del matrimonio aparece / como el polvo sobre los enseres cuando uno / de los dos no existe o ha desaparecido. / Sin ellos, orientados por los rayos / desviados de los marcos de plata, se empieza / a escribir la historia de dos cuerpos / resueltos a dormir y migrar tras sus soplos". En "El matrimonio", el poema que da inicio al más reciente libro de Rafael Espinosa, el autor formula una declaración de principios que se irán desarrollando, como un luminoso ovillo conceptual, en los demás textos que forman parte de este notable "Aves de la ciudad y alrededores".
Editado por la colección del Ãlbum del Universo Bakterial, el séptimo poemario de Espinosa parece indicar que el yo poético del autor ahora transita una senda estilÃstica mucho más luminosa y expansiva que en sus primeros tÃtulos, como "Fin" (1997) o "GeometrÃa" (1998), que llevaron a que algunos crÃticos lo 'acusaran' (el verbo es del propio poeta) de ser neobarroco. Lo cierto es que ese cambio ya se habÃa insinuado claramente en "El anticiclón del PacÃfico Sur", su muy celebrado poemario anterior.
La tensión entre la quietud y el movimiento (simbolizada por las aves citadinas del tÃtulo del libro, que al mismo tiempo están y no están, se mueven y permanecen) está presente en casi todos los poemas, tanto como la proverbial oposición entre realidad y ensueño que suele nutrir el ejercicio de la poesÃa misma. Espinosa recorre ambos espacios casi a tientas, observando con estupor y maravilla lo que lo rodea como si fuera el testigo único de una ceremonia cotidiana e incomprensible, un paisaje configurado por el caos y la belleza. "Las mujeres que más se aman son aquellas cuyo rostro no se puede recordar después, son esas con las que se sueña, que tienen los rostros engañosos, resbaladizos, leves, pero que trabajan con una quietud propia de esa dimensión que las hace infinitamente bellas e inmutables. Las mujeres más amadas son las del sueño, pero eso no quiere decir que no se pueda amar a mujeres de carne y hueso, que es algo que por supuesto me ha ocurrido y de manera muy intensa. Pero siempre deben incorporar algo de esa 'idealidad': un cuerpo, para ser amado, debe antes pasar por ese filtro. En este libro ha habido un juego entre mis propias expectativas biográficas y la transfiguración de esa experiencia a través del ensueño, de los estados de enrarecimiento que produce la escritura", explica el autor.
Más allá de sus elaboradas digresiones o la complejidad de ciertas imágenes, Espinosa con este libro parece haber encontrado una voz que, sin abandonar los escudriñamientos conceptuales del pasado, resulta mucho más accesible para el lector ocasional. El hermetismo del ayer ha cedido paso a un renovado Ãmpetu comunicativo. Un libro absolutamente recomendable.