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ENTREVISTA. FLOR RISHING

"Lo único que quería era salir adelante"

Empezó a coser a los 5 años. A los 13, ya atendía pedidos y ganaba sus primeras monedas. Hoy tiene hostales, pollerías, un centro comercial... Y aspira a más. No es codicia: a ella le encanta trabajar

Por Antonio Orjeda

PIURA. La pequeña Flor Rishing, la séptima de nueve hermanos, seguía a su padre chino mientras le decía: "¡Te ayudo, te ayudo!". Él, bodeguero amante de la costura, de la panadería, de la repostería y también de la carpintería, todo le enseñaba; y Flor todo lo aprendió. "Creo que esa señora blanquea dinero", nos dijo un taxista simplón. Gente como él hay en todas partes; gente como Flor, felizmente, también.

¿Qué pasaba por su cabeza cuando se hacía camino como costurera y a su lado tenía a sus dos primeras hijas en cajas de leche Gloria?
Yo lo único que quería era salir adelante... por mis hijas. El tema siempre fue trabajar. La cultura del trabajo me fue enseñada por mi padre. A las seis de la mañana nos levantaba y pasábamos el día en el negocio (una bodega).

¿Los nueve hermanos?
No todos. Fue por épocas. Iban creciendo e iban saliendo del hogar. Hubo un tiempo en el que quedamos tres pero se casó una; después, la otra; y quedé yo sola.

Como fruto de ello, comenzó a coser en Carrasquillo.
Mi padre tenía ahí una bodega que abastecía a los que trabajaban el algodón (en el Alto Piura). Yo todavía era una niña cuando comencé (a coser), tendría 13 años. Aprendí a los cinco. No alcanzaba la máquina, pero me gustaba coser la ropa de las muñecas, componer mi ropa, y así nació la idea de coser ¡y también de ganar plata!, porque comencé a coserle a la gente del caserío. No sé cómo, pero les cosía.

Empezó en Carrasquillo y ya en Piura llegó a poner un taller.
Así es.

¿Cómo?
Alquilé un localcito. Tenía amistades que iban, también iba a las tiendas para ofrecer mi trabajo. Mi trabajo era muy barato, entonces las tiendas me mandaban coser camisas, pantalones, todo tipo de ropa por docenas.

¿Qué edad?
Creo que 20 años. Un tiempo dejé (la costura), porque tuve a mi hija; pero cuando tuve a la segunda, como la plata se necesitaba, puse el taller y, conforme tuve más trabajo, tuve más personal. ¡Yo me sentía satisfecha!

Si era así, ¿por qué cambió de rubro y abrió un pollería?
Porque una siempre piensa en mejorar. Además, el trabajo de costura es duro, y me pareció que poniendo una pollería la cosa sería más fácil pero me equivoqué. Se gana más, pero no es fácil.

El trabajo se hizo más intenso, pero gracias a ello hoy no solo tiene una pollería, sino cuatro hostales y un centro comercial.
Mis hotelitos son pequeños, de 10 a 15 habitaciones. Este centro comercial se hizo como producto del consorcio (Antares) y hoy da trabajo a más de cien personas. En total, debemos de tener cerca de 200 personas trabajando y me siento muy satisfecha por eso.

En la calles de Piura se dice que usted es dura.
Dicen que soy malgeniada, que soy sobrada, que soy una china tal por cual... Dicen de todo.

¿Su crecimiento se debe solo a eso? ¿A que es dura?
¿Tacaña? En parte... Para triunfar, tú tienes que ser muy trabajadora y debes ser tacaña porque como decía mi padre: "Si gastas más de lo que ganas, nunca vas a tener". Él decía: "Cuando ganes 50, gasta 10". Pero yo trato de gastar cinco.

¿Sus hijas saben que dormían en cajas de leche?
Sí. Yo tengo fotos.

¿Y qué dicen?
Antes se quejaban de que vivía trabajando, de que no les ponía mucha atención. Pero hoy en día reconocen.

¿Qué siente cuando pasea por Piura y ve tantos negocios suyos?
No son tantos y te digo que no siento nada. ¿Que sienta: "¡Oh, cuánta plata tengo!"? No. Lo único que sé es que sigo trabajando. Por ejemplo, acá (en su centro comercial), los sábados y domingos la parte administrativa no trabaja. Entonces, yo no puedo faltar porque, si no estoy aquí, ¿quién ve este negocio?

¿Qué fue de la chica que se inició como costurera?
¿Doña Flor? Ahí sigue, para adelante... Por ahí tengo mis telas. Cuando estoy libre, las pongo acá (sobre su escritorio) ¡y a coser!

Algunos temen hacer empresa, pues pueden fracasar.
Eso sí que no siento yo. Yo lo hago: si salió bien, bien; y si no, me vuelvo a levantar con otro negocio. Yo no siento miedo. Soy muy audaz.

LA FICHA
Nombre: Flor de María Rishing Mendoza.
Colegio: "En tres colegios de monjitas (San José de Tarbes, Lourdes y colegio de Fátima)... Casi salgo monja".
Estudios: "Nada. La vida me ha enseñado todo lo que sé".
Edad: "No la voy a decir".
Cargo: Propietaria y administradora del consorcio Antares y del hostal Américas.

LA EMPRESA
Consorcio Antares
Conjunto de empresas que a partir de los 70 Flor inició en Piura. Incluye el centro comercial Multiplaza, la pollería El Super Pollón y los hostales Arenas, Oasis y Costa Alegre.

Américas
Hostal que Flor abrió en 1996. No pertenece a su consorcio.

ZONA BLOGS
Lea la entrevista completa en:
http://blogs.elcomercio.com.pe/ejecutivas

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