PUNTO DE VISTA
Por Jacqueline Saettone. Economista*
El mundo enfrenta retos y tendencias importantes: terrorismo, globalización, crisis financiera, rápidos procesos de desarrollo y obsolescencia de productos, inestabilidad polÃtica y redes sociales en Internet. En este contexto, son las nuevas tecnologÃas las que resolverán, en parte, los problemas de salud, agua y otros en el mundo. Aunque muchos descubrimientos empiezan en las universidades y son las empresas quienes las llevan al mercado, la innovación no reside en ellas, sino en su gente. El secreto está en crear ambientes que inspiren a la gente a crear.
Ello me lleva a pensar en el Centro de Innovación Deshpande, del MIT, en Boston, dirigido por Leon Sandler, un profesional sudafricano con amplia experiencia en el sector tecnológico. Deshpande es un buen ejemplo de la importancia de seleccionar a la mejor gente y de crear un ambiente adecuado para generar soluciones a los retos que enfrenta el mundo. Su misión es "transportar la tecnologÃa del laboratorio al mercado". Y está bien posicionado para hacerlo. Caminando por las aulas del MIT, una tiene la oportunidad de observar a alumnos y profesores en el proceso de inventar tecnologÃas y soluciones.
La función del Centro Desh-pande es, en sus propias palabras, la de: (1) seleccionar: tomar lo que se inventa en los laboratorios y reducir el riesgo de los inventos, para que las empresas los puedan comercializar. Reducen el riesgo técnico, es decir, el riesgo asociado a si el invento funcionará o no. Además, reducen el riesgo de mercado, ya que seleccionan los proyectos más adecuados y usan sus conocimientos y experiencias para financiar los proyectos correctos; (2) dirigir: el esfuerzo de los inventores, ya que cuentan con colaboradores voluntarios, muy experimentados en el campo empresarial, tales como emprendedores, expertos en capital de riesgo y personas que entienden de tecnologÃa, quienes ayudan a los inventores a afinar sus planes de negocios. Y, finalmente, (3) conectar: a los inventores y a sus empresas con el mercado para que puedan colocar sus productos. En este sentido, opera como el nodo de una red e intenta conectar a la gente con personas que entienden el mercado.
Como resultado de este esfuerzo, el MIT genera muchas empresas en asociación con sus profesores y alumnos. De acuerdo con la Ley Bayh Dole, de 1986, las universidades en Estados Unidos pueden ser dueñas de patentes, aun si han sido creadas con dinero del Gobierno. El MIT cuenta con una oficina de patentes que luego son vendidas a las empresas, y por las que los inventores reciben un porcentaje y el instituto otro tanto. Además, los profesores inventores pueden ser accionistas y directores de las empresas, pero no gerentes y, por lo general, no dejan la universidad porque no quieren dejar lo académico. Como los profesores suelen trabajar con alumnos del doctorado para desarrollar sus inventos, son ellos quienes asumen las gerencias de las empresas.
En el Perú es importante que propiciemos que las universidades y las empresas trabajen juntas con mayor frecuencia para resolver los retos que enfrentamos y generar riqueza, recompensando generosamente, a la vez, a los profesores y alumnos que sean capaces de inventar productos y servicios que mejoren la calidad de vida de la gente.
* PROFESORA DE LA UNIVERSIDAD DEL PACÃFICO