Por Fernando Lozano. Periodista
El 'Manteca' siempre fue rápido. Lo era cuando aparecÃa veloz para recibir los centros de Toresani en el Boca del 97, y ya antes, cuando Alberto Márcico jugaba para él en el equipo campeón de la Copa de Oro Sudamericana del 93. Ahora, más que rápido tiene que ser veloz en el Mundial de Motos Acuáticas Perú 2008. Está en la playa Las Sombrillas de Barranco, desesperado porque la máquina que conducirá está con el motor abajo a una hora y media de la inauguración.
"Y... es otra adrenalina. Empecé corriendo en Punta del Este los últimos años de mi carrera, me gustó y he participado en tres mundiales. El primero en Uruguay, donde quedé sexto; el año pasado en Argentina, en el que abandoné; y ahora este, que mira cómo estamos, como locos para salir".
El goleador está en otra, pero se anima a recordar con un ojo mirando al pasado y el otro pegado a los seis mecánicos que trabajan en su moto.
Sergio llegó a Boca en 1992 proveniente de Peñarol. Su primer gol en Argentina lo hizo ante Huracán, pero el que más recuerda fue aquel que le marcó a River, su rival favorito. "Fue el del primer clásico que jugué (el 11 de octubre de 1992). Hice el gol, me subà al tejido y me quedé con la gente a gritarlo. Un gol en un clásico para los hinchas vale doble, allà empezó el idilio".
El 'Manteca' es bajo, pero el pelo largo le daba un aire de invencible a lo William Wallace, y ahora con el cabello corto más bien nos recuerda a Julinho. En Boca hizo 87 goles en cinco años de carrera, pero solo ganó un Apertura (1992) y una Copa de Oro (1993). ¿Qué le faltó a ese equipo? "DifÃcil compararlo con el de ahora que lo ha ganado todo. Yo tuve la suerte de siempre convertir goles y mantenerme vigente varios años".
Su corrida eufórica hacia la tribuna, melena al viento, torso desnudo y camiseta azul y oro en la mano, con la boca toda llena de gol, más que una postal recurrente de un goleador en los resúmenes deportivos del domingo en los años 90, era un sÃmbolo del fútbol argentino. Y si River sacaba magia de la galera de Enzo Francescoli, Boca sacaba chispas del botÃn del 'Manteca'.
TAREA PENDIENTE
Su último año fue traspasado al Deportivo La Coruña, su único club europeo. Estuvo tres años, pero el éxito quedó como una tarea pendiente. "Me quedó en debe triunfar en Europa. VenÃa de Boca y quizá esperaban mucho más de mÃ".
Con la celeste de Uruguay fue otra cosa. Fue al Mundial Italia 90 y a las Copas Américas de Brasil 89, Uruguay 95 y Bolivia 97. "La Copa del 95 fue el momento más lindo de mi carrera. Salir campeones y con un gol mÃo... en ese momento no piensas esas cosas, pero luego en frÃo las disfrutas. Es asÃ".
Para el goleador, lo mejor que le ha dejado el fútbol han sido los amigos. Hasta ahora se ve con Blas Giunta, el 'Beto' Acosta y a principios de año estuvo con Maradona y jugaron showbol.
También guarda buenos recuerdos de Solano ("era callado, pero cuando decÃa algo era muy gracioso"). El 'Manteca' se retiró el 2001 en el Nacional de su paÃs, pero no se alejó de las canchas. Solo cambió el césped por el agua, los chimpunes por la moto acuática, porque sigue siendo veloz.
Asà soy yo
Sergio MartÃnez. Ex futbolista
Nac.: 15/02/69.
Clubes: Defensor Sporting (1986-90), Peñarol (1991-92), Boca (1992-97), La Coruña (1998-99), Nacional (2000-01).
TÃtulos: 3 tÃtulos uruguayos (87, 2000 y 2001), 1 Copa de Oro (93), 1 Copa América (95).