Por Fernando Vivas
A Plus TV le preocupan más las formas que los contenidos. Tiene las mejores escenografÃas, las mejores promociones, los más simpáticos créditos. Pero no tiene, ni de lejos, los mejores programas ni los mejores conductores (salvo tres excepciones de copete: "Tiempo de viaje" de Rafo León, "Aventura culinaria" de Gastón Acurio y "A la vuelta de la esquina" con Gonzalo Torres).
Sus últimos estrenos, "Quisiera ser grande" y "XL" tampoco se salvan de esa frÃvola ley. "XL", que no es un sÃmbolo de nada sino una talla de cualquier cosa, es un programa que disfraza elegantemente la publicidad de documental de divulgación. Lo presenta la guapa e insulsa modelo Claudia Ortiz de Zevallos, que sonrÃe sin denotar que entiende lo que vende, y le sigue una nota que promociona alguna marca de autos, celulares o maletas, con el narrador borrado en beneficio de los juegos del editor.
No es publicidad monda y lironda sino información tendenciosa (que siempre recomienda el producto) con tips y datos históricos bastante digeribles. Pero en medio de esta trivialidad con etiqueta, de pronto, una secuencia de excepción: un personaje habla de sus objetos más valiosos, por lo general sin ningún valor comercial, pero sà sentimental. La última edición que vi la salvó el invitado Eddie Fleischman con su parafernalia religiosa.
"Quisiera ser grande", auspiciado por Interbank en el mismo Canal Plus, es más ambicioso y no esconde un propósito comercial. Son notas igualmente tendenciosas que las de "XL" (todos los empresarios y empresas reportados son promisorios), pero el narrador sà está presente y acompaña al agricultor o al rey de la pyme a contarnos su éxito. La autoayuda económica en bien dirigido y editado formato documental. Mi objeción es al criterio del productor que encarga la conducción a un actor sin background en tema ni formato. Santiago Magill actúa, sin brÃo, el rol de un documentalista que hubiera podido narrar con brillo de buen observador.