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INFORME SERÁ PRESENTADO AL CONGRESO

Preocupación en EE.UU. ante un posible ataque bioterrorista

Por Miguel Vivanco. Corresponsal

WASHINGTON. A ritmo acelerado continúan los trabajos relacionados con la ceremonia de posesión del presidente electo Barack Obama, el 20 de enero. Los organizadores tenían todo minuciosamente controlado --limusinas requeridas, lista de fiestas oficiales donde asistirá la pareja presidencial e instalación de sistemas electrónicos de seguridad--, pero se complicó el viernes luego de los ataques terroristas en la India y la reiterada amenaza de atentados contra el sistema de trenes de Nueva York.

El Servicio Secreto dispuso ayer una revisión exhaustiva de todos los planes de seguridad e incorporó más agentes especializados en bioterrorismo. La medida tiene relación directa con un informe sobre el peligro que representan las nuevas tecnologías vinculadas con el bioterrorismo, el cual será presentado esta semana en el Congreso.

El mencionado documento advierte sobre la proliferación en el país de laboratorios privados de investigación farmacéutica carentes de supervisión especial, donde se podría realizar modificaciones genéticas de gérmenes o bacterias resistentes a las vacunas y antibióticos.

También indica la inexistencia de supervisión federal para prevenir el robo o accidentes de las cepas modificadas en los laboratorios. El informe fue solicitado por la Comisión para la Prevención de Armas de Destrucción Masiva y el Terrorismo del Senado estadounidense.

Se reconoce que desde el 2001 ha habido importantes progresos en materia de biodefensa y en la implementación de planes de contingencia ante eventuales ataques con ántrax--que incluyen detectores especiales de aire y almacenamiento de medicamentos para combatir el mortal agente-- pero advierte la urgencia de prevenir que los patógenos caigan en manos equivocadas.

Según los registros médicos e industriales, en EE.UU. existen cerca de 400 laboratorios de investigación en modificaciones genéticas de gérmenes o bacterias, la mayoría de los cuales son administrados por empresas privadas o universidades sin ningún tipo de regulación especial.

En los registros del FBI solo existe la lista oficial de personas autorizadas para trabajar con cepas mortales, pero no la relación de estudiantes o investigadores invitados por las empresas.

Entre algunas de las recomendaciones, se indica que la administración de Barack Obama debería desarrollar un nuevo plan estratégico para prevenir el bioterrorismo en el país.

ANTECEDENTE
La advertencia formulada a la comisión senatorial recuerda el caso de Bruce Ivins, un biólogo que trabajaba para el laboratorio de biodefensa del Ejército en Fort Detrick y principal sospechoso de los ataques del 2001, quien se suicidó recientemente.

Todo indica que después de realizar un análisis de ADN, se determinó que la cepa de ántrax utilizada en los ataques de hace siete años era idéntica a una que manipulaba Ivins, un reputado científico que trabajó durante 18 años en el desarrollo de vacunas contra el ántrax.

PRECISIONES
4Entre el 2001 y el 2002 se registraron varios envíos de cartas con cepas de ántrax desde Nueva Jersey, a medios de comunicación en Nueva York y Florida y a legisladores demócratas en Washington. Cinco personas murieron.
4La existencia de correspondencia contaminada obligó a mejorar la seguridad del servicio postal estadounidense.

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