HABLA
Por Ralph Zapata. Redactor SIC
Siempre se ha pensado --algunos todavÃa lo piensan-- que el sida es un problema de los otros: de los chicos protagonistas de la noticia pequeñita que leà en el diario, de algún conocido que vive lejos de mÃ, de ese parroquiano, ese N.N.
Sin embargo, ya no es solo cuestión de promiscuidad, problema de los homosexuales o de los estratos marginales. El sida alcanza todas las esferas sociales. Yo, tú, ellos o nosotros --sobre todo los jóvenes-- corremos el alto riesgo de contagiarnos.
Ya no es necesario acostarse con varias (os), sino que basta con que tu enamorada (o) --por desgracia-- haya tenido alguna relación sexual de riesgo en el pasado. O cortarse (pincharse) con la navaja (jeringa) equivocada.
Sinceramente, ¿quién no ha tenido alguna vez una relación de riesgo? ¿Hace cuánto te has hecho la prueba de Elisa?
No es un problema lejano ni una maldición, es una realidad que nos recuerda que somos susceptibles de enfermedad, franqueables y humanos. Y que hay que cuidarnos, que debemos comprometernos y ser fieles con nuestra pareja.
Es una responsabilidad de los padres con sus hijos, de los mayores con los menores, de los primos entre ellos, de maestros y estudiantes. Es responsabilidad de todos.