Una embajada para Rey
Señor Director:
No sé si es un rumor o una broma más de las frecuentes en nuestro medio, pero ¿realmente es necesaria la presencia de Rafael Rey como embajador peruano ante el Vaticano? ¿No serÃa mejor nombrar como embajador concurrente al embajador peruano ante el Gobierno Italiano? ¿No serÃa mejor ser consecuente con la polÃtica de austeridad del Gobierno, y el dinero que se pretende gastar asà se dedique mejor a cualquiera de los programas sociales? De otro lado, si Rafael Rey desea tanto acercarse a los temas católicos, ¿no serÃa mejor que hiciera evangelización en nuestra infinidad de pueblos en los desiertos costeños, la AmazonÃa o en la sierra?
Atentamente,
RAFAEL FERNANDO DELGADO PACHECO
DNI 08183948
Es cierto que el rumor de que el ex ministro y parlamentario Rafael Rey irÃa de embajador a Roma o al Vaticano suena con fuerza (lo último que oÃmos apunta a Roma y viajarÃa en marzo del 2009). Pero para que ello sea posible debe aclararse su situación legal. El Art. 92 de la Constitución dice: "El mandato del congresista es incompatible con el ejercicio de cualquier otra función pública, excepto la de ministro de Estado, y el desempeño, previa autorización del Congreso, de comisiones extraordinarias de carácter internacional". Ahora bien, Rey fue elegido para ser parlamentario andino, aunque nunca asumió su función, pues lo hizo su suplente Auristela Ana Obando. Este cargo, según el Art. 17 del Reglamento General del Parlamento Andino, es incompatible con cualquier otra función pública, incluso la de ministro de Estado que ha desempeñado Rey, con lo que este ha incurrido en una incompatibilidad que, según el mismo Art. 17, es causal de suspensión. Si queda establecido que está fuera del Parlamento Andino, ya sea por renuncia o suspensión, el ex ministro sà tendrÃa abierta la posibilidad de asumir nuevos encargos. Respecto de la figura de la concurrencia, es improbable que esta se dé en embajadas en las que se mantienen relaciones distinguibles y al más alto nivel, como es el caso de Italia con el embajador Carlos Roca, conocido dirigente aprista, y el Vaticano, con el embajador Alfonso Rivero.