FERIA DEL LIBRO. Entrevista a José Ovejero
Por Enrique Planas
Carmela y Nico viven en un acomodado chalet en las afueras de Madrid. La vida es cómoda para ese joven matrimonio, casi aburrida, podrÃamos decir. Sin embargo, Olivia, una joven ecuatoriana que llega para hacerse cargo del servicio doméstico, amenazará, sin proponérselo, la calma en ese tÃpico hogar de suburbio. En su más reciente novela, "Nunca pasa nada", José Ovejero (Madrid, 1958) pinta el retrato de personajes incapaces de confesar sus intereses abiertamente, que sufren la transformación de sus roles familiares y sexuales, que se comportan ambiguamente frente al tema de la inmigración, y cuya idealizada felicidad personal se confunde con la autocomplacencia.
"Creo que el libro funciona como metáfora de algo más general: la relación entre el Primer y el Tercer Mundo --anota Ovejero--. "Un Primer Mundo que se siente generoso al apoyar el desarrollo de otros paÃses, pero que no reconoce que lo hace para evitar más inmigrantes. Siempre quieres algo a cambio por lo que haces, pero no te atreves a reconocer lo que quieres. En el caso de 'Nunca pasa nada', lo que quiere Nico de Olivia, para lo cual ejerce todo su paternalismo sobre ella, es una relación sexual. Pero él, por ser polÃticamente correcto, jamás se lo propondrÃa", explica.
La noche del sábado 6 de diciembre, en la Feria del Libro Ricardo Palma, el escritor radicado en Bruselas presentará esta novela editada por Alfaguara. Pero antes, en el C.C. de España, ha venido dirigiendo talleres en los que ha revelado su plan de escritura, lo que él llama "la arquitectura inconsciente". "Es el proceso de creación en el que en lugar de partir de una historia concreta, lo hago desde los personajes, los pongo a interactuar, y entonces desarrollo una lógica interna y finalmente una historia para ellos. Es entonces cuando suceden cosas interesantes", explica. Para Ovejero, lo interesante en la construcción de los personajes de novela es cómo estos tienen una serie de necesidades dramáticas, pero que, como pasa en la vida, a menudo estas no se comunican y se convierten en secretos Ãntimos. "Todos tenemos una agenda oculta. Queremos algo, pero no nos atrevemos a decirlo. A partir de allà van saliendo una serie de tensiones que irán generando la trama de la historia", añade.
"Nunca pasa nada" es un excelente ejemplo de las exploraciones de Ovejero en los dramas al interior de la vida cotidiana, en la que jamás faltarán tensiones, incluso si se vive en la próspera Europa. "Ya en su tiempo, Ortega y Gasset, advirtiendo la evolución de la novela hacia una vertiente más psicológica, decÃa que la novela debÃa cambiar porque ya no habÃa lugar para la épica. Hoy creo que se podrÃa decir lo mismo: ya no hay grandes acontecimientos en Europa, pero sà una épica cotidiana, llena de aventuras, tensiones y crisis. Los escritores buscamos nuestros temas en los puntos de tensión, en las posibles fracturas en el espacio social o en el psicológico. En el fondo, lo que yo hago es acercar ambas. Al advertir cómo se afecta lo social con lo individual, se puede seguir escribiendo una novela realista", enfatiza.