Por: Abelardo Sánchez León
Las pelÃculas "Madeinusa" de Claudia Llosa y "Dioses" de Josué Méndez han motivado una interesante discusión: si la relación entre la ficción y la realidad es fidedigna. Se trata de dos cineastas jóvenes, y ambos ubican sus historias en lugares vinculados a clases sociales especÃficas o a culturas fáciles de reconocer.
En el caso de "Dioses", la mayorÃa de los jóvenes que veranea en los balnearios de Asia dice que asà no es en realidad y critican el hecho de que la pelÃcula no dé testimonio de cómo es que ocurren las cosas realmente. Se ven como caricaturas o estereotipos. En "Madeinusa", más bien, han sido los intelectuales, los crÃticos de cine, los antropólogos, los que dicen que la realidad andina ha sido desfigurada por desconocimiento o simple manipulación.
TodavÃa se recuerda la discusión que hubo el 26 de mayo de 1965 entre literatos y sociólogos acerca de "Todas las sangres" de José MarÃa Arguedas. La discusión giraba en dos niveles: cuán acertada era la visión del escritor y cuál era la ideologÃa que habÃa detrás. Años después, Mario Vargas Llosa esgrimió la polémica idea del indio literario; la de un indio que habÃa que encontrarlo solo en sus libros.
Los muchachos de Asia tienen una oportunidad que no tienen los habitantes de las comunidades andinas: comparar lo que realmente viven con la imagen que de ellos se proyecta. Pueden ir al cine y cotejar. Criticar al autor como si fuesen los hijos que debaten con sus padres.
Esa oportunidad no la tienen los comuneros andinos. Debemos recordar que ellos tampoco leen a Arguedas, quien se convirtió, paradójicamente, en un embajador de la cultura andina al escribir en castellano para un público occidental, criollo o extranjero.
Josué Méndez ha declarado que si bien ha estudiado en un colegio caro de la capital, su socialización no ha sido en las playas de Asia. Definitivamente, los Andes no corresponden al universo de Claudia Llosa.
Lo interesante, sin embargo, es la existencia de la figura del forastero en "Madeinusa", alguien que no es de la zona y cuestiona sus valores. Eso no existe en "Dioses". En Asia hay una relación fundamental entre jóvenes y empleadas domésticas, en una curiosa intimidad afectiva y distancia jerárquica. Quizá sean dos mundos cerrados que proponen otro nivel de realidad: la ficción del cine o de la literatura como una manera de acercarse a lo desconocido.