NUEVA MIRADA A LAS RELACIONES CON EL GIGANTE ASIÃTICO
Por Jacques Bartra Calisto. Diplomático
La suscripción de un TLC con China, asà como el acuerdo de asociación estratégica que firmó el presidente Hu Jintao, durante su reciente visita a nuestro paÃs, configuran la nueva matriz de las relaciones sino-peruanas que, en última instancia, implica una vinculación privilegiada del Perú con la potencia asiática y las inmensas posibilidades que se derivan de la apertura comercial de un gigantesco mercado conformado por más de mil 200 millones de personas, sin olvidar que el acelerado crecimiento de este coloso asiático lo proyecta como una superpotencia del siglo XXI que incluso podrÃa disputar, o al menos balancear, la supremacÃa unipolar de EE.UU.
Sin embargo, lo comercial y lo polÃtico son esferas de la actividad humana que se potencian a través del conocimiento y el intercambio cultural y que, precisamente, es a través de los puentes intelectuales, artÃsticos y tecnológicos donde se pueden desarrollar los mecanismos diplomáticos más eficaces para integrar pueblos aparentemente disÃmiles.
En este contexto hay que tener en cuenta la poderosa influencia cultural de la raÃz china en la dinámica de la cosmovisión de la peruanidad actual. No solo por el hecho de ser nuestro paÃs en el continente americano, después de Brasil y Estados Unidos, el tercer destino de la inmigración china que conmemora 159 años, sino por una tradición milenaria cuyos orÃgenes parecerÃan remontarse a las corrientes migratorias mongólicas hacia nuestro continente, entonces unido al Asia en la última glaciación neolÃtica por el estrecho de Bering, hace aproximadamente 40 mil años, lo cual se refleja en la estructura genética del hombre andino.
Muy enriquecedora, pues, ha sido y es la influencia china en nuestro proceso de mestizaje cultural y étnico en constante ebullición, como notoriamente es el caso de la fusión culinaria. Asà lo ha señalado la periodista Mariella Balbi en su interesante estudio sobre las raÃces cantonesas de nuestro exquisito chifa, al punto de haber generado diversos potajes tÃpicos de nuestra gastronomÃa criolla como el popular lomo saltado.
"En el paÃs de las colinas de arena", novela de Fernando de Trazegnies traducida al chino por la Universidad de Beijing, se documentan las miserias de los culÃes chinos en el siglo XIX. Más de 100 mil chinos arribaron para trabajar en las haciendas algodoneras y azucareras de los valles de nuestra costa desértica, y cuya fértil simiente impregna hoy los más de tres millones de peruanos de ascendencia china que enriquecen nuestra pluriculturalidad. No por algo González Prada decÃa sobre el crisol étnico nacional: "Aquà descansa Manongo, de pura raza latina, su madre vino del Congo, y su padre nació en la China".
Menos conocido, pero revelador por las implicancias de su hipótesis, es el libro de Fernando Llosa Porras. "SechÃn Monumento Mito" es el enigmático tÃtulo de esta obra en la que el desaparecido autor analiza el simbolismo oriental de los monolitos grabados que componen la extraordinaria fachada de este monumento arqueológico, cuya data superarÃa los 4 mil años. Ubicado en el valle de Casma, SechÃn habrÃa sido construido por un pueblo anterior a ChavÃn, por lo que su antigüedad se remonta a tiempos inmemoriales en los cuales el misterio se confabula con la leyenda. Más aun, la palabra 'sechÃn' en chino significa 'cuerpo visible'. Incluso el vocablo Perú podrÃa derivar del término chino 'Pelú', que significa 'bruma blanca', tal vez aludiendo a la fantasmagórica neblina que cubre nuestra costa brumosa en el perÃodo invernal.
La teorÃa de los viajes interoceánicos en tiempos precolombinos no es ninguna novedad. El bestseller "1421: el año en que China descubrió el mundo", del escritor Gavin Menzies, experto marino y submarinista, postula con hechos esta posibilidad. Lo cierto es que existe una corriente marina que se inicia en la legendaria Formosa --hoy Taiwán-- y alcanza las costas occidentales de América. Los antiguos navegantes chinos, como el famoso Zheng He que atravesó el Ãndico y llegó al cabo de Buena Esperanza durante la dinastÃa Ming, bien podrÃan haber sido capaces de realizar esta travesÃa. Al igual que la tradición oral que recogen los cronistas respecto de que el inca Túpac Yupanqui navegó hasta la Polinesia, aprovechando la corriente de Humboldt.
Toca ahora a los empresarios, polÃticos, diplomáticos, intelectuales, artistas y académicos actualizar estas leyendas milenarias y trazar los promisorios rumbos que se asoman en el nuevo horizonte de las relaciones sino-peruanas, sin dejar de mencionar la oportunidad que significa para nuestro paÃs participar con un pabellón individual en la Exposición Universal de Shangái del 2010, la misma que acogerá a 70 millones de visitantes y que promete ser un evento de la magnitud de las Olimpiadas de Beijing.