EDITORIAL
Por Aurelio Ochoa Alencastre. Doctor en geologÃa
Concluido satisfactoriamente el APEC y en 'stand by' el dilema de los 'petroaudios', corresponde ahora focalizarse en la agenda energética pendiente.
Para el cambio de matriz hacia recursos internos, fue buen inicio la dación del decreto legislativo sobre energÃas renovables. Urge su promoción externa ('road shows' o por embajadas). Igualmente alentadora noticia fue el reciente estudio de Centrum Católica que estima el potencial eólico costero en 65.152 MW, cifra que incluso superarÃa al hidráulico de la selva. Geotermia y 'chatarreo vehicular', en compás de espera.
Respecto de los recursos gasÃferos, imperiosa es la necesidad de certificación internacional de reservas. Cifras forzaron el retiro de Energy Transfer para construir el segundo gasoducto andino. Y en petroquÃmica del metano, por limitaciones de disponibilidad gasÃfera, de 17 interesados inicialmente solo seis postores concursaron y dos adjudicaron; hoy solo queda uno. El retiro de Protexa es otra señal de alerta.
Mientras hay limitaciones con el gas de Camisea, continuamos con el venteo masivo de gas natural en Talara, donde la industria petrolera expele a la atmósfera más de 80 millones de pies cúbicos diarios, además de condensados inherentes, lo que afecta el cambio climático y volatiliza recursos no renovables, canon incluido. Al respecto, es preocupante que aún no se pongan de acuerdo la DGH, la DGAAE, Perú-Petro y Osinergmin sobre el D.S. 015-2006-EM (art. 43 d).
Urge revisar la polÃtica de contratación petrolera. Brasil, con la mitad del área concesionada en el Perú, posee diez veces más contratos, lo que posibilita espectaculares descubrimientos (cuenca Santos) estimados en 41.000 millones de barriles de petróleo que contrastan con la orfandad peruana en hallazgos, pues proseguimos diluyendo la exploración al fomentar concentración de grandes áreas con pocos actores (¿el perro del hortelano?). En Colombia se perforarán 90 pozos exploratorios, mientras que en el Perú solo 6. Tan modesto esfuerzo exploratorio difÃcilmente revertirá el crÃtico panorama. El 2007 nuestra balanza comercial de hidrocarburos fue deficitaria en US$1.466 millones.
El GLP, cuyo 67% produce Camisea, continúa más oneroso que en los paÃses importadores. La confusión de la DGH entre paridad de exportación y referente Mont Belveau serÃa en parte el origen.
Los precios de gasolinas y diésel solo se han reducido 15% en promedio, pese al estrepitoso desplome del petróleo a un tercio de su valor en julio de 2008 por reposición del Fondo de Estabilización, el mismo cuya normativa permite que la banda de precios sea decidida discrecionalmente por la DGH. Durante los últimos quince meses, sin snips ni fonafes, se han administrado más de S/.3.000 millones, una compleja y delicada tarea encargada a personal sin preparación ni experiencia certificadas en comercio internacional de hidrocarburos, lo cual origina deslices como fue la detección de aquel errado cálculo que obligó a pagar en exceso 19 millones, monto que las refinerÃas tuvieron que devolver (El Comercio, 15/06/2005). El último desliz fue mantener alto el precio del residual, factor determinante en el alza de tarifas eléctricas en noviembre. El fondo carece de un comité supervisor.
La futura capacidad ampliada del gasoducto de Camisea podrÃa colapsar ante el vertiginoso incremento de la demanda. La construcción de un ducto paralelo coadyuvarÃa a prever otra saturación y subsecuente efecto sobre tarifas eléctricas, además de independizar el suministro ante una eventual falla del actual.
A más de un año de concluida la auditorÃa del ducto de Camisea, se espera conocer el levantamiento de las observaciones formuladas; varias debieron concluirse en 12 meses. Se desconoce el cronograma y el avance de trabajos. El MEM y el Osinergmin tienen la palabra.