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EDITORIAL

Navidad Segura: todos debemos poner el hombro

Hay que aprender de la experiencia. Entrado diciembre es urgente tanto que la Policía Nacional como las municipalidades refuercen sus planes de seguridad para evitar tragedias como las de Mesa Redonda, cuanto que los ciudadanos tomen real conciencia de los peligros a que se exponen y tomen las precauciones para evitarlos.

Navidad Segura es el nombre de la campaña que ha lanzado la Municipalidad de Lima y que incluye la suspensión de licencias y de obras en las cercanías de los emporios comerciales del Cercado, lo que es positivo. Empero, queda aún mucho por hacer ante la riesgosa saturación de calles y galerías con pasadizos atiborrados de mercadería y conexiones eléctricas enmarañadas.

En tanto, en el distrito de La Victoria, donde se ubica el emporio de Gamarra, el plan incluye la participación de la municipalidad distrital, la Policía Nacional, el Hospital de la Solidaridad y el Cuerpo de Bomberos, pero aún se espera más detalles de la estrategia a seguir.

El problema principal, en todos estos núcleos comerciales, es la informalidad y el desorden, que son permitidos por las autoridades. Por ejemplo, hace menos de una semana se informó que el 90% de galerías de Gamarra no cuenta con certificado de Defensa Civil. Así, de las 140 galerías solo 14 podrían ofrecer mejores condiciones de seguridad a los compradores, mientras que el resto son una bomba de tiempo, lo cual pinta un panorama realmente pasmoso.

No se puede esperar la última hora para recién actuar. La Municipalidad de Lima y la Policía Nacional debieran convocar periódicamente y de modo conjunto a los medios de comunicación para denunciar a los comerciantes que no cumplan con las estipulaciones de Defensa Civil. Los usuarios, en tanto, tienen que denunciar a los transgresores y negarse a comprarles.

Eso no es todo. Las inspecciones municipales tienen que hacerse mucho más frecuentes y drásticas para detectar, decomisar y denunciar penalmente la venta clandestina de material pirotécnico, que ha probado ser altamente peligroso y hasta mortal para niños y adultos. No hay lugar a medias tintas cuando está de por medio la integridad y la vida humana. Aquellos inescrupulosos que trafican con dichos artefactos deben ir a la cárcel.

¿Y el caótico tráfico? La inminencia de la Navidad demanda asimismo que la Policía Nacional afine sus planes de seguridad para redireccionar el tránsito en zonas comerciales, todo lo cual debe ser informado a los ciudadanos con anticipación.

La tarea no es solo de las autoridades, que tienen que ordenar, fiscalizar y sancionar. También los padres de familia deben asumir su responsabilidad, no solo para hacer sus compras a tiempo sino también para educar a sus hijos de modo que entiendan el real sentido de la Navidad y eviten adquirir y manipular artefactos pirotécnicos. Hay que prevenir para no lamentar luego.

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