ESPECIAL
Por Ricardo Bedoya
El cine nació a fines del siglo XIX, en plena Belle Epoque, en una era de satisfecha prosperidad burguesa. Las precarias cámaras de los primeros operadores fÃlmicos apuntaron sus objetivos hacia las manifestaciones de esa vida dulce y muelle, que transcurrÃa confiada del progreso de la ciencia, capaz de hacer mejor y más feliz al hombre.
Pero en el mundo las cosas no eran tan simples en ese momento y se complicaron luego. La brutal explotación colonial en Ãfrica; guerras en Asia, Transvaal y Cuba; linchamientos segregacionistas en el Sur de Estados Unidos; más tarde, la Primera Guerra Mundial y, años después, un episodio de intolerancia polÃtica que fascinó al cine: el caso de los anarquistas Sacco y Vanzetti. Las principales empresas productoras, europeas o de un Hollywood que ya construÃa su hegemonÃa, o camarógrafos independientes estuvieron allÃ, para dar cuenta de tensiones que ponÃan en cuestión derechos elementales: a la paz, a la igualdad, a la libertad de expresión.
Convertido en industria, el cine fue ganando en capacidad narrativa, fluidez expositiva, fascinación espectacular. Y con esos atributos logró convocar auditorios masivos, extenderse por todo el mundo, hablarle a espectadores de todas las lenguas y culturas. La influencia del cine como creador de mitos, discursos e ideologÃas fue inmensa y eso atrajo al poder. Al lado de un cine solidario con los derechos a la vida, la educación, la cultura, el ambiente limpio y respirable y la libertad de pensamiento, hubo otro que justificó la represión polÃtica, se puso del lado de los totalitarismos del siglo XX y disfrazó la injusta realidad para anestesiar cualquier asomo de inconformidad y legÃtima protesta. Pero recordemos aquà tÃtulos importantes en esa historia de la relación del cine con la promoción de los derechos del hombre.
Furia
Fritz Lang (1936)
Un inocente obrero es acusado de secuestro y amenazado por una turba exaltada y autoridades corruptas. "Furia" es una historia de amor y un filme polÃtico que asume el estilo de una fábula sobre las amenazas contra los derechos individuales por las creencias irracionales, las acusaciones sin pruebas o el espÃritu de linchamiento. El alemán Fritz Lang --director de la célebre "Metrópolis"-- realizó esta pelÃcula en EE.UU., paÃs al que emigró cuando en el suyo se multiplicaban las persecuciones polÃticas y la "caza al hombre" por motivos raciales.
La gran ilusión
Jean Renoir (1937)
Cuando ya se sentÃa el belicismo desatado en 1939, Jean Renoir hizo este filme ambientado en una prisión militar alemana durante la Primera Guerra Mundial. A ella llegan unos oficiales franceses que son recibidos con caballerosidad por el comandante, un oficial prusiano de estirpe aristocrática. Entre los enemigos, sobre todo entre los que están unidos por similares orÃgenes de clase, se establece una cercanÃa y una afinidad inmediatas. Para Renoir, el derecho de los individuos, el valor de su identidad, el patrimonio de su educación, está por encima de todas las divisiones polÃticas, siempre convencionales, arbitrarias y causantes de conflictos. El derecho del individuo sobre las razones nacionales.
Viñas de ira
John Ford (1940)
Esta pelÃcula nunca es tan vigente como en las épocas de crisis provocadas por la especulación de los poderosos. Es una cinta simple, realista y poética, emocionante sin ser sensiblera, que sigue la travesÃa de una familia de campesinos de Oklahoma, despojados de su rancho, hacia California, en plena Depresión. Solo vemos carreteras polvorientas, camiones destartalados, centenares de trabajadores que migran hacia cualquier lado en busca de un trabajo incierto. Pero persisten y están allÃ. "Viñas de ira" es la gran pelÃcula sobre el derecho esencial al trabajo y la subsistencia.
Los olvidados
Luis Buñuel (1950)
Es una de las más notables pelÃculas hechas en América Latina. El español Buñuel filma a los muchachos marginales, los chicos de la calle de la ciudad de México, sin ahorrarse ningún detalle cruel ni escenas brutales. Para Buñuel, la naturaleza humana es un amasijo de pasiones destructivas que la miseria potencia e impulsa, convirtiendo a sus vÃctimas en depredadores. "Los olvidados" es una recusación a la miseria y a las diferencias sociales que convierten a esos jóvenes en victimarios.
América, América
Elia Kazan (1964)
De Anatolia, tierra ancestral de griegos y armenios, conquistada por los turcos, parte el joven Stavros para hacer la América. Es un largo y difÃcil viaje hacia la Tierra del Edén. Esta cinta de Kazan es un periplo lÃrico, novelesco y dolido sobre un derecho humano esencial: migrar en pos del progreso personal atravesando culturas, asumiendo un nombre diverso (Stavros se convierte en Johannes y luego, ya en América, por deformación fonética, en Joe Arness) y convirtiéndose en un migrante más, dispuesto a modificarse a sà mismo mientras cambia en algo el destino del paÃs que lo acoge, como ocurrió con el propio Kazan.
El enigma de Kaspar Hauser
Werner Herzog (1974)
En la Alemania de 1828, el joven Kaspar Hauser fue encontrado en una cueva, atado al suelo, sin saber hablar, ni leer, ni reconocer el contacto con los otros seres humanos. A partir de entonces, empieza su educación y el encuentro con la "civilización", que es el asunto central de la pelÃcula y el inicio de su reconocimiento como ser diferente, excepcional, aun en sus limitaciones. "Kaspar Hauser", como "El niño salvaje" de Truffaut, es una gran pelÃcula sobre la educación y su principal efecto: el aprendizaje del derecho a ser distinto y, por eso, único.
La vida es una sola
Marianne Eyde (1993)
Es la pelÃcula peruana que ha tratado con mayor madurez y sensibilidad la tragedia de la ruptura de una comunidad andina y el desplazamiento de sus pobladores a causa de la violencia. Florinda, la campesina protagonista, encarna a cabalidad el desconcierto de tantos peruanos de las regiones andinas atrapados entre dos fuegos, testigos del fin de su mundo, su familia y sus tradiciones seculares. Es decir, la ruptura del derecho humano a la tierra, la habitación y el arraigo. Poco vista en el momento de su estreno, "La vida es una sola" es una pelÃcula por rescatar.
La pesadilla de Darwin
Hubert Sauper (2004)
En el Lago Victoria, compartido por Uganda, Tanzania y Kenya, existe un pez codiciado, llamado perca del Nilo, implantado en los años sesenta por un experimento cientÃfico. El pez, depredador, acabó con todas las especias existentes en el lago. "La pesadilla de Darwin" es un escalofriante documental sobre las condiciones de vida en ese lugar convertido en un infierno de contaminación y podredumbre ambiental, donde la perca del Nilo se pesca únicamente para la exportación, pagada con armas, mientras el lago se saquea y los pobladores mueren de hambre. Alegato contra la depredación globalizada de los recursos naturales, "La pesadilla de Darwin" insiste en el derecho de las comunidades a subsistir con los recursos que la naturaleza pone en su entorno inmediato.