Por Carlos Novoa Shuña
¿Sirven de algo las comisiones investigadoras? Ahora que la comisión Abugattas está en el ojo de la tormenta porque investiga el tema de los 'petroaudios', surge el recuerdo de distintos grupos de trabajo que buscaban llegar al fondo de algún asunto.
La palabra comisión tiene diversas connotaciones en el Perú. Los militares la utilizan para dar cuenta de sus trabajos, laboralmente es un tipo de pago por trabajo especÃfico, un porcentaje obtenido sobre el valor de una venta. Coloquialmente se dice 'coimisión' al pago ilegal para obtener algo a cambio. En el mundo del fútbol la comisión es el grupo de personas que dirigen los destinos de la alicaÃda selección peruana. En la polÃtica comisión se refiere a un grupo de parlamentarios que investigan un hecho determinado.
Una comisión investigadora es resultado de un acuerdo del pleno para investigar un hecho de alto interés público. Tiene facultades para solicitar información de grado o fuerza, para convocar a personas que se presenten a declarar, para incautar documentos, levantar secretos bancarios, de comunicaciones.
Hoy, cuando el caso de los 'petroaudios' marca la agenda polÃtica nacional, una nueva comisión investigadora entra en el escenario para analizar el tema del 'chuponeo' telefónico. Lo que parece claro, es que cada comisión investigadora refleja el estilo de su presidente.
LA PRIMERA DE VARGAS HAYA
La primera comisión investigadora del Congreso entró en funciones en 1968, cuando el diputado aprista Héctor Vargas Haya presidió la investigación del caso de un millonario contrabando.
A fines de 1967, el buque Callao de la Marina de Guerra fue descubierto con más de 3.500 bultos de mercaderÃa ilegal, consistente en seda, artefactos eléctricos, vehÃculos, repuestos, lo que puso en evidencia una compleja red de contrabando que tuvo grandes repercusiones porque estaban involucrados personajes públicos de esa época.
"El trabajo se inició el 8 de marzo de 1968 y la investigación fue rápida. En quince dÃas acusamos al ministro de Marina de entonces, contralmirante Florencio Texeira, quien fue a la cárcel. Esa fue una gran diferencia con las comisiones de ahora", dice Héctor Vargas Haya en diálogo con El Comercio.
"En esa época la comisión investigadora estaba sujeta a una disciplina y unidad que no se ve ahora, cada uno se dispara por su lado. Nosotros nos impusimos no asistir a ninguna actividad social, como fiestas por ejemplo. Todo eso para evitar roces y diferentes cuestiones", agrega Vargas Haya, quien publicó el libro "Contrabando", que abordó esa labor.
EL MÃTODO DIEZ CANSECO
La imagen de Javier Diez Canseco está asociada con la historia del Congreso. Ahora ya no es congresista, pero no está alejado de la polÃtica.
A Diez Canseco le tocó presidir la comisión que investigó los delitos económicos y financieros entre 1990 y el 2001, es decir durante todo el esplendor del fujimorismo. "Denunciamos a 150 personas y muchos de los casos que hoy se juzgan por corrupción se derivaron del trabajo que hicimos durante un año, que fue el plazo que nos dieron, con momentos de presión muy difÃciles", cuenta Javier Diez Canseco.
"Una cosa importante fue la metodologÃa de trabajo. Armamos un banco de datos, buscamos a especialistas. Identificamos las áreas de trabajo que tenÃan que ver con licitaciones, compras y ventas del Estado, privatizaciones, salvatajes bancarios, organismos reguladores y de control. Solicitamos a la contralorÃa el apoyo de un equipo, a Conasev, Consucode", agrega al referirse a su metodologÃa de trabajo.
Entre las principales dificultades señala: "No conseguimos que declaren ante la comisión algunos personajes centrales. Por ejemplo Fujimori, que estaba prófugo, y Montesinos, que se negó a ser interrogado".
Al comparar el manejo de la Comisión Diez Canseco con la Comisión Abugattas, el ex congresista dice que una investigación de esta envergadura debe ser sobria, serena y resguardar la privacidad y reserva del caso. "Los miembros de una comisión investigadora no pueden ser un ente que va declarando en el camino. Una comisión investigadora debe presentar resultados, no puede ir declarando en la ruta, ni menos aun adelantar opinión sobre los temas. Se debe guardar reserva sobre los documentos que son de carácter reservado hasta que esos documentos se convierten en pruebas acusatorias".
"Uno de los problemas centrales de las comisiones investigadoras es el uso polÃtico que algunos miembros les quieren dar, el afán de protagonismo. Yo personalmente soy contrario a que estas comisiones sean públicas, creo que las comisiones investigadoras deben ser reservadas y solo cuando se concluye se presentan los resultados públicamente. No se pueden convertir los hechos en un espectáculo como ha ocurrido con (Rómulo) León AlegrÃa".
A WAISMAN CASI LO MATAN
El actual congresista David Waisman, uno de los hombres más cercanos al ex presidente Alejandro Toledo, estuvo al frente de una comisión que investigó la injerencia del fujimorismo y los actos dolosos cometidos por Vladimiro Montesinos.
La comisión estuvo vigente entre el 2000 y el 2001. Concluyó en que: "La mafia de Montesinos habrÃa manejado 212 millones de dólares. El ex asesor obtuvo personal e ilegalmente 92 millones de dólares. La red de corrupción comprometió a diversos niveles de la vida polÃtica, militar, empresarial y judicial del paÃs".
Waisman recordó que lo más difÃcil de trabajar en una comisión investigadora es lograr un consenso de mayorÃa dentro del grupo de los miembros.
"El presidente de la comisión debe tener la suficiente capacidad para saber qué tipo de sesiones deben ser públicas y qué tipo de sesiones deben ser privadas. Es importante diferenciar, hay momentos en que por estrategia y para evitar que se conozcan los detalles, las sesiones deben ser reservadas".
Waisman recuerda que tuvo un plazo inicial de trabajo de solo 60 dÃas, "pero a los 15 dÃas intentaron desestabilizarme y expulsarme de la comisión. Fue una presión terrible y tuve que luchar mucho. Pude salir al paso de estas presiones gracias al apoyo de la prensa".
"Quedé satisfecho por las conclusiones, ya que se pudo recuperar 270 millones de dólares que llegaron al Perú y todos los juicios se originaron a través de las conclusiones de esta comisión".
El congresista recuerda que el momento más difÃcil, en lo personal, fue cuando "me pusieron una bomba debajo de mi auto, en la puerta de la comisión investigadora. Casi me matan".
PARA RECORDAR
Megacomisiones en la memoria
4Entre el 2001 y el 2006 el nuevo Congreso formó cinco megacomisiones que se encargaron de investigar todos los actos ilÃcitos del fujimorismo y cuyas conclusiones valieron para que el Congreso diera paso al Poder Judicial y se procesara a ex ministros, militares y otros funcionarios de alto nivel.
4Estas megacomisiones estuvieron presididas por David Waisman, Mauricio Mulder, Rafael Valencia Dongo, Anel Townsend y Javier Diez Canseco. Analizaron los aspectos polÃticos, sociales, económicos y judiciales del fujimorismo.
4Otra comisión importante se estableció en 1993, para investigar los crÃmenes de La Cantuta y fue presidida por Róger Cáceres Velásquez.