COMIDA RÃPIDA. Excesos
EN CONTRA
Exceso de calorÃas. Si una hamburguesa se prepara con queso y mayonesa puede aportar hasta 600 calorÃas (un almuerzo regular). El problema ocurre cuando se sirve con papas fritas (500 calorÃas por 150 g) y gaseosa (300 calorÃas por 8 onzas); ese aparentemente inofensivo combo llega a las 1.500 calorÃas.
Grasas saturadas. La forma en que se prepara la hamburguesa puede definir la cantidad de grasas saturadas que se ingieren. FreÃrla en aceite es lo más perjudicial, debido a su amplio aporte de este tipo de grasa. Sin embargo, cocerla a la plancha o a la parrilla no excluye estas grasas. Una hamburguesa a la parrilla de 120 g tiene 6 g de grasas saturadas.
Problemas cardiovasculares. Las grasas saturadas son las causantes de la formación de placas ateroescleróticas en las arterias, que elevan sobremanera las posibilidades de infartos y embolias.
Obesidad. El exceso en el consumo de la comida rápida es lo que causa la obesidad y todos los problemas que esta acarrea como la diabetes, los accidentes cardiovasculares y la hipertensión. Esto, sumado al sedentarismo y al estrés, se torna en una bomba de tiempo.
A FAVOR
El aporte de proteÃnas, vitaminas y minerales. Las hamburguesas se preparan con carne roja que resulta el principal aporte de proteÃnas en el hombre (una hamburguesa de 150 g con queso contiene casi 18 g de proteÃnas). Además, tiene un moderado aporte de calcio (20%) y hierro (15%). También de vitaminas A y D. Es más, si se cocinan a la parrilla y se consumen con ensalada, puede ser uno de los platos más completos que hay.
Sabor. Las hamburguesas pueden ser consideradas los sándwiches más sabrosos que existen. No en vano se venden millones a diario. Además, su versatilidad les permite adaptarse muy bien, con pequeñas modificaciones, a cualquier tipo de dieta hipocalórica. Incluso los niños pueden disfrutar de este tipo de comida sin ninguna preocupación.
Precio. Ya sean preparadas en casa o compradas en algún restaurante, las hamburguesas resultan tremendamente accesibles si se comparan con otro tipo de comidas más sofisticadas. Permite que familias completas compartan un almuerzo sin preocuparse demasiado por el precio.
FUENTES: Dr. luis pun, nutricionista; Dra. victoria chimpén, nutricionista
Hamburguesa, mi amor
Si usted asegura que cuando está con hambre no le provoca una hamburguesa, es muy probable que esté mintiendo. Y es que son muy pocos los que no sucumben al sabor y contundencia de estos sándwiches importados. Pero nadie como el estadounidense Dan Gorske, que ya lleva consumidas 23 mil hamburguesas desde hace 36 años y goza de buena salud. La lista de amantes de las hamburguesas cuenta con millones de nombres entre los que destacan la actriz Paris Hilton, el actor David Hasselhoff, el chef Ferrán Adria, entre muchos otros.