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ANGUSTIA. En el término del año escolar

La indeseada libreta roja

DESCARTE LOS CASTIGOS. INSCRIBIR AL PEQUEÑO EN TALLERES DE VERANO ES UNA EXCELENTE OPCIÓN PARA QUE SUPERE LAS TRABAS ACADÉMICAS

Último día de clases. Su hijo llega cabizbajo a casa y una vez más trae bajo el brazo la pesada libreta llena de jalados. Nos ponemos ofuscados, pero ¿realmente nos toman por sorpresa dichos resultados?

"Es importante hacer un seguimiento del proceso de aprendizaje del niño y no esperar hasta fin de año para recién preocuparnos por ello", sugiere Mary Díaz, terapeuta de lenguaje y aprendizaje del Centro de Atención Interdisciplinaria para Niños Vinculare. Una buena idea es asistir a las reuniones que hacen los colegios con el fin de conversar de manera personalizada con sus maestros.

TIEMPO PARA ELLOS
"Los infantes necesitan del acompañamiento de un adulto en los primeros años escolares, porque hay que enseñarles a establecer una rutina así como un horario de estudio", explica la psicóloga Maripaz Martínez del Solar. Si nunca supervisa el desenvolvimiento académico de su hijo, no le debería sorprender que este no ocupe uno de los primeros puestos de la clase.

Tampoco es recomendable echarles la culpa o castigarlos por sus notas, sobre todo si no son producto de poco esfuerzo. Es inconveniente ordenarles que estudien cuando no estamos seguros de que saben cómo hacerlo, pues el método es tan importante como la propia disposición.

Aprovechemos estas vacaciones para matricularlos en otro tipo de actividades como clases de música, arte o deporte. Estas les ayudarán a desarrollar sus capacidades mediante la creatividad y el juego. "Hay que permitir que las escojan de acuerdo con sus preferencias e intereses. Los padres no deben forzarlos a realizar aquello que a ellos les parece más adecuado", comenta Martínez del Solar.

A pensar por dos
"Los padres no deben ver como algo trágico tener que cambiar a su niño de colegio si el sistema educativo es demasiado exigente para él", afirma Mary Díaz, del centro Vinculare. Además, repetir de año quizás constituya una experiencia gratificante si el pequeño es algo inmaduro. Y recuerde que un menor con bajas calificaciones escolares no siempre la pasará mal en la universidad o el trabajo.

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