ESPECIAL
Por Antonio Fortunic
"Cada vez que los seres humanos hemos querido conquistar algún derecho civil importante hemos debido enfrentarnos con algún tipo de fundamentalismo religioso", decÃa, hace casi un siglo, el filósofo y premio Nobel de Literatura Bertrand Russell. TenÃa razón. En el siglo XVIII los esclavistas argumentaban que dado que Noé, en la Biblia, habÃa maldecido a su hijo negro, todas las personas de esa raza merecÃan ser esclavas. A principios del siglo XX el argumento contra las feministas era que dado que Dios habÃa creado a Eva de la costilla de Adán el destino natural de la mujer era someterse a su esposo.
Uniones prohibidas
A principios del siglo XXI el argumento es que en la Biblia está escrito que la homosexualidad es una abominación y, por lo tanto, el matrimonio gay es inmoral.
Esa ha sido la campaña para lograr que se modifique la Constitución de California con un referéndum a fin de que esos matrimonios, ya aprobados por la Corte Suprema del Estado, sean prohibidos. Lo que nunca se imaginaron fue que esa prohibición reactivarÃa un movimiento que en las últimas décadas ha tenido logros tan notables como el someter una enfermedad como el sida o el hacer marchar a lo largo de cincuenta cuadras de la Quinta Avenida de Nueva York, el DÃa del Orgullo Gay, al alcalde Rudy Giuliani abrazado de un travesti y de un fisicoculturista. Pero es precisamente ese despliegue de su propio poder y los derechos conquistados lo que hizo que los gays no le diesen la importancia a la campaña de los fundamentalistas y ultraconservadores en California.
La esperanza en Obama
"Perder ese referéndum fue como un baldazo de agua frÃa", dicen ahora los activistas. "Pero nos ha revitalizado. Ya no queremos ir ganando el derecho a casarnos estado por estado sino conseguir una ley federal que respete nuestros derechos humanos dándonos los mismos beneficios que tienen las parejas heterosexuales". Y ya tuvieron su primer triunfo cuando Obama declaró, hace unos dÃas, que durante su mandato no se modificará la Constitución del paÃs para prohibir los matrimonios entre personas del mismo sexo.
El poder económico de esta comunidad les ha permitido extender su actual campaña por todo el mundo y teniendo como aliada a Internet se trata de aglutinar a ese 10% de la población mundial, de todos los continentes, razas, clases sociales y culturas.
Es por todo ello que más vale que nos vayamos acomodando en nuestras butacas y nos preparemos para observar la que tal vez sea la mayor revolución social del siglo XXI.