MANILA [EL COMERCIO / AGENCIAS]. Al menos 17 personas murieron, entre ellas una niña de 8 años, y tres policÃas resultaron heridos durante un tiroteo producido en la madrugada de ayer entre fuerzas policiales y dos bandas callejeras en la capital de Filipinas, informaron las autoridades.
El suceso tuvo lugar en el suburbio de Parañaque. Al parecer, ambos grupos de delincuentes querÃan asaltar la misma oficina de una compañÃa de transportes y se enfrentaron entre ellos.
Cuando llegó la policÃa, los ladrones, armados con fusiles de asalto y lanzagranadas, abrieron fuego contra dos patrulleros y todo aquel que se cruzó en su camino en pleno barrio residencial de este distrito, uno de los 16 que integran la zona metropolitana.
En el tiroteo murieron diez delincuentes, un policÃa, dos guardias de seguridad y cuatro civiles, entre estos últimos un hombre y su hija de 8 años, acribillados a balazos cuando pretendÃan cruzar el lugar en un automóvil.
FUERTEMENTE ARMADOS
Tres delincuentes lograron huir en un vehÃculo robado. La policÃa incautó en la escena del crimen cuatro rifles automáticos M-16, dos lanzagranadas, varias pistolas y munición.
Las dos bandas callejeras implicadas, Waray-Waray y Ozamis, son dos de las más notorias de Manila y están acusadas de múltiples asaltos a bancos y secuestros. Sus miembros son conocidos por llevar chalecos antibalas y en ocasiones se disfrazan de SWAT, el cuerpo de élite de la policÃa filipina.
Para la policÃa, el golpe asestado a estas bandas criminales es un signo del éxito en su lucha contra la delincuencia.
El superintendente de la policÃa municipal de Quezon, Franklin Mabanag, dijo que la policÃa ahora tiene la iniciativa sobre las bandas criminales y que estas son solo los remanentes de antiguas organizaciones armadas.
EN PUNTOS
4Estos sucesos violentos son habituales en Manila, considerada la gran urbe más peligrosa de Asia por la proliferación de armas y la criminalidad.
4La mayor parte de las grandes organizaciones criminales han sido desarticuladas. Pero desde la prisión, los cabecillas ordenan a los que aún están libres perpetrar asaltos para luego disolver de inmediato el grupo. Asà sostienen su supervivencia.