Por Miguel Villegas
Perdió la 'U'. No un partido clave, algo más valioso. Perdió el tÃtulo y le faltó a su orgullo. Los mismos que le pegaron en la semana a la San MartÃn acusándolos de no poner todo para ganar, no pusieron mucho para hacerlo. Frente al Sport Boys, que no será el león porteño pero ayer se portó como una pantera rosa, la 'U' fue un atado de nervios e imprecisiones. Fue una 'u' en minúsculas, solo para confirmar la irregularidad inexplicable en el último tramo del torneo.
La 'U' no jugó contra un equipo, enfrentó a un pueblo. La presencia de la hinchada rosada, pese a la burla sobre el descenso, fue conmovedora y, si quiere, decisiva. Siempre he creÃdo en el poder fabuloso de la tribuna y lo de ayer sirve para confirmar la teorÃa: Boys entrena mal y poco, pero ayer corrió a todas las pelotas hasta los descuentos. Boys no tiene doctor ni terapista, pero ayer se olvidó de los calambres y contracturas y no hizo cambios. El equipo porteño se contagió de la euforia de los hinchas, que estaban ahà no porque se fueron sino porque van a volver.
Con la 'U' pasó lo contrario. Desconectado de esta cancha y pensando más en otras, los jugadores de Universitario dejaron pasar los minutos en el Miguel Grau, fallaron ocasiones de gol ('Malingas' hizo gala de su desidia), y sobre el final, la desesperación fue inoperancia. ¿Quién no quiso (y no pudo) salir a ganar su partido? Universitario de Deportes.
La última explicación es en verdad la primera. La distensión natural después de un tÃtulo, tan criticada en Ate en estas horas, también le pasó factura. Del cuadro ordenado y lúcido que no perdió nunca de local en el Monumental apenas quedó la camiseta: en este Clausura solo ganó 4 partidos de 12 que jugó en su casa. Aquà puede estar la razón del fracaso. Porque un año más sin campeonato nacional es un fracaso. Fra-ca-so.
Por eso me gustarÃa explicarle a mi viejo que este solo es un mal sueño. Y al tuyo. Que se darán todas las fórmulas aritméticas posibles y que habrá finales con San MartÃn. Pero no hay forma de hacerlo.
VÃLEZ LO ESPERA