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ALIANZA JUGARÁ EN MATUCANA CON EQUIPO DE RESERVA

Se acabó la pesadilla

Alianza se salvó del descenso al derrotar a Cristal por 1-0 en Matute con el apoyo de su gente

Por Elkin Sotelo C.

Créame si le digo que ayer Matute no fue parte de este mundo. Cada mente, cada corazón, dejó de lado sentimientos afines de sus vidas para centralizarlo todo en salvar a ese amor que es desde siempre y para siempre. Alianza.

Entonces, la muchedumbre tomó la situación entre sus manos y se encargó de enderezar el rumbo de la historia con su presencia arrolladora que sirvió para que Cristal entienda que no tenía enfrente simplemente a un equipo de fútbol; tenía por delante a medio país herido y con la última oportunidad de hacer justicia por su propia cuenta.

Alianza logró quedarse en Primera gracias al valor de su gente y eso es lo visible por estas horas en que la respiración ya no es tan alocada. Logró vencer a Cristal con la pelota en los pies en un partido cuyo vértigo fue el mismo que el de una final, porque, irónicamente, para los íntimos podía ser el fin.

LA PIERNA FUERTE DE CRISTAL
El foul de Razzotti contra Montaño dejó en claro que Cristal no iba a regalar nada y así lo hizo. La necesidad condujo a los grones a buscar el triunfo y eso llegó por el gol de Kohji Aparicio a los 6', cuando aprovechó un centro desde la izquierda y cabeceó contra el piso, lo que descolocó a Erick Delgado y se le escurrió.

Allí despertó la visita que amenazó en todo momento a través de Miguel Ximénez, quien se quedó con las ganas de festejar un gol que lo lleve a mantener la ilusión de convertirse en el goleador histórico del fútbol peruano. El uruguayo fue el principal peligro de la zaga que lideró el 'Salvaje' Martínez y nunca se cansó de elevar las pulsaciones del estadio.

La función de José Soto fue la de ser la voz de la conciencia de sus compañeros, porque quedó la sensación de que sigue más cerca de vestirse de corto que de lucir el buzo de la maduración. Sin embargo, esta vez sirvió verlo alzando la voz como cuando era el back para traducir las jugadas que los blanquiazules no entendían; en el peor de los casos, para sugerir a cada instante que despejen la pelota cuando se acercaba a la casa de Salomón Libman.

Pepe asumió con propiedad el riesgo de salvar del descenso al club de sus amores y apeló a la sensibilidad de sus jugadores. Los conoce bien, incluso ha sido partícipe de las debilidades del plantel, por lo que juntarse con ellos para hacer un solo puño no fue complicado ni extraño. Ese fue el punto de partida para obtener la victoria y lo que Richard Páez muy difícilmente iba a conseguir sin la confianza de los muchachos.

AGONÍA FINAL
Cristal se adueñó del partido en los minutos finales y presionó a fondo con centros al área que flagelaban a los aliancistas. Algunos como Carlitos Fernández fueron capaces de olvidarse de su integridad física y se arrojaron encima del balón para evitar un disparo de los celestes, o para no perder la posición. No importó quedar magullado a cambio de que ese pueblo que rugió durante dos horas se vaya convencido de que la entrega fue absoluta y el compromiso lo más importante del caso.

Cuando el árbitro Manuel Garay recordó que el partido debía concluir en algún momento, el Minero todavía era vencedor en Caraz y el Aurich ganador sobre el Sullana. Aquello indicaba que la salvación tendría que llegar el próximo domingo en Matucana, pero de pronto el barullo se convirtió en estruendo cuando algún avispado escuchó por radio que Sport Áncash había logrado el empate en el minuto final y propagó la noticia.

No saben. Hubo abrazos y lágrimas porque se habían salvado. Hubo demasiada pasión que se desató y que expresó su voluntad de olvidar este año en todas sus formas y a las personas que le hicieron daño.

Finalmente, la gente volvió a sus casas, retomó su vida, pero está lista para volver a prestar su fuerza cuando sea necesario. Su grandeza quedó demostrada. Los aplausos y la ovación tendrían que ser para la hinchada misma. Sí, la que grita, la que canta. Ya pueden despertar.

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