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Nuestra crisis

rincóndelautor

Por: Mariella Balbi,

Desde siempre, la plaza de toros de Acho ha sido el lugar ideal para el 'desfleme' popular. En tiempos de feria taurina los asistentes al coso escuchan todo tipo de exclamaciones, sea contra el torero, los banderilleros, el toro, los jueces y ocasionalmente el gobierno de turno. Curiosamente, cuando se utiliza este espacio para convocatorias presidenciales, la descarga de los asistentes se inclina por la bulliciosa pifia y arrojando objetos. Le sucedió a Alejandro Toledo en el 2001 y el domingo pasado, a Alan García .

Ojalá no tenga parentesco con el sentimiento hostil hacia el sistema democrático que en repetidas ocasiones se ha visto en el sur del país. De tenerlo, seríamos un país sentado sobre un volcán.

No se entiende bien por qué las antipatías presidenciales en Acho se dirigieron hacia los 'pitucos metidos a izquierdistas', refiriéndose en realidad al color blanco de la piel de estos.

Más allá del reprobable racismo que ostenta la expresión, hay un sobredimensionamiento de las cosas, pues --con seguridad-- el grupo social y racial al que se refiere García no es el responsable del descontento popular.

El otro blanco de sus banderillas se dirigió al Congreso, culpándolo de obstaculizar la titulación para los pobres.

Al mandatario le fastidia en demasía la crítica. Ante los apremios empresariales para que el régimen fundamente ante el país su plan anticrisis, les cayó un estate quieto presidencial.

El Gobierno destinará 10 mil millones de soles para paliar la crisis, el gasto estatal es sorprendente y lo convertirá en todopoderoso.

El presidente pide confianza y afirma que el miedo y el derrotismo son el mayor enemigo, exigiendo que la inversión privada no se detenga. La población reclama transparencia en el manejo del dinero estatal y que se escuche las observaciones de todos los sectores.

Por ejemplo, el gremio empresarial objeta la gira que realizarán el ministro de Economía y su comitiva que los llevará hasta Brunéi. Es una crítica válida, Navidad y fin de año no son el mejor momento para promocionar el país.

El Perú posee fortalezas frente a otros países, enhorabuena. Sin embargo, el Gobierno no tiene garantizada la confianza, deberá ganársela, convencer, explicar, dialogar. El PBI bajará, habrá desempleo, aunque no será dramático, por lo menos en relación a otros países, pero no faltarán protestas.

Si la tónica va a ser la de adjetivar y arremeter contra tirios y troyanos por discrepar, el paraguas gubernamental resultará bien estrecho. De momento, las iras presidenciales nos revelan tres enemigos: la 'pituquería izquierdosa', el lento Congreso y los empresarios críticos. ¿Confiarán en el presidente?

De momento, las iras presidenciales nos revelan tres enemigos: la 'pituquería izquierdosa', el Congreso y los empresarios críticos. ¿Confiarán en él?

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