Vamos entendiendo que la unión hace la fuerza: es positivo que los gobiernos regionales de Ãncash, Huánuco y Ucayali hayan formalizado su compromiso de constituirse en una macrorregión del centro que transversalmente una la costa, la sierra y la selva. La iniciativa, si bien planteada desde agosto de este año, cuenta ahora con el auspicio y aval del Gobierno Central y del presidente GarcÃa para quien la descentralización es "indetenible e irreversible".
Es importante que el presidente apoye la fusión de las regiones y sostenga que esta vez no habrá trastorno democrático ni constitucional que la frene. Y es que, como se recordará, durante el gobierno toledista, el Apra se opuso a la fusión regional a través de su bancada en el Congreso y alentó el cargamontón polÃtico que finalmente boicoteó el referéndum de octubre del 2005 para crear las macrorregiones, con los resultados conocidos.
Entonces primó lo emotivo y lo politiquero sobre lo racional y sobre el interés nacional. En el fondo era evidente la falta de visión sobre una adecuada cultura descentralizadora, cuyo impulso corresponde asumir ahora al Gobierno y al presidente GarcÃa, asà como a los lÃderes regionales.
El paÃs espera que estas nimiedades polÃticas nunca más obstruyan un proceso indispensable para que el desarrollo sostenible no sea exclusivo solo de Lima y de algunas capitales de departamento, sino que marche parejo con la meta de reducir la pobreza y la nefasta desigualdad social que genera que pocos tengan mucho y muchos casi nada.
Las macrorregiones, como hemos sostenido, son claves para promover la inversión privada y sobre todo impulsar focos de desarrollo a lo largo y ancho del territorio nacional.
Solo unidas e integradas las regiones podrán aprovechar al máximo las potencialidades que cada una posee, sea en recursos o ubicación geopolÃtica y estratégica para consolidar lazos económicos y sociales con paÃses vecinos.
Como promotor del proceso, el Gobierno debe definir cuántas macrorregiones pueden y deben fusionarse, basado en estudios de costo-beneficio y coordinando estrechamente con los lÃderes regionales, la población y la sociedad civil organizada
De otro lado, la fusión regional deberÃa contribuir a la consolidación de nuestra democracia, siempre amenazada por ciertos caciques locales y regionales que, como ha expresado el jefe de la PCM, Yehude Simon, no están dispuestos a ceder su cuota de poder o ver mermada su influencia.
Por lo mismo, es crucial en todo este proceso el apoyo de los presidentes regionales, asà como de los partidos y movimientos polÃticos que representan, para que las macrorregiones dejen de ser un sueño inalcanzable. Aquellos que decidan dar el paso, merecen el reconocimiento público por anteponer el interés nacional a sus particulares aspiraciones.
El siguiente paso es el referéndum, previsto para noviembre del 2009, que definirá la macrorregión Ãncash-Huánuco-Ucayali, en lo que también resulta vital el apoyo del Gobierno. No solo en cuestiones presupuestales, sino también logÃsticas y polÃticas, para crear los consensos necesarios que lleven el proceso a buen fin y eviten que se repita el fiasco del 2005.