ECOSISTEMAS MARINOS Y ACTIVIDAD ECONÃMICA
Por Martha Meier M. Q. Periodista (*)
La semana pasada, en este mismo espacio, llamábamos la atención sobre la urgente necesidad de que en nuestro paÃs se establezca un sistema integrado de reservas y parques marÃtimos. Es tarea urgente proteger la diversidad de los ecosistemas presentes en nuestro litoral y sublitoral, asà como la biodiversidad de especies que dependen de ellos.
Se trata de ecosistemas que albergan riquÃsimas comunidades de algas, peces, moluscos, entre otros, de gran importancia social, económica, alimenticia, industrial y medicinal. Gracias a ellas subsisten especies tan variadas como aves guaneras y mamÃferos marinos, como lobos de mar, delfines, nutrias, ballenas y otras especies representativas de la asombrosa variedad de la fauna oceánica.
Proteger nuestro mar de Grau no es solo salvaguardar la pesca artesanal y el modo de vida de miles de familias costeras. Es garantizar también la sostenibilidad de la pesca industrial y con ello responsabilizarse por la seguridad alimentaria de millones de peruanas y peruanos. Es también conservar atractivas especies para el desarrollo de emprendimientos turÃsticos, didácticos y cientÃficos que permitirÃan elevar los ingresos de las zonas costeras más deprimidas y la calidad de vida de sus habitantes.
En dÃas recientes hemos sido testigos de la terrible depredación del recurso alga en distintos puntos del litoral sur, sin que las autoridades tomen cartas en el asunto ni se pronuncien sobre el negativo impacto ecológico, a corto y mediano plazo, que causa esta rapiña.
En las últimas décadas, los investigadores se han pronunciado hasta el cansancio sobre la tarea pendiente de proteger diversos puntos de nuestra costa. Especialistas locales, como la destacada bióloga Patricia Majluf, ya deben estar afónicos de tanto alzar la voz en defensa de estos espacios. Mientras tanto, nuestras autoridades siguen haciendo lo suyo; es decir, nada, absolutamente nada por desarrollar una polÃtica de conservación ambiental. Y para que nadie desmienta esta afirmación, allà están la degradación ecológica, la desaparición de especies, la pérdida y quema de bosques, la contaminación de suelos, mares y rÃos, los humos y relaves mineros, la explotación irracional y salvaje de nuestros recursos naturales, como el más triste certificado de orfandad del Perú en estrategias de prevención, recuperación y conservación del patrimonio ambiental. Más que padres de la patria en temas ecológicos tenemos padrastros irresponsables.
Kristina Gjerde, experta de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN) sostiene que requerimos "comprender nuestra dependencia de los océanos, entendidos como los pulmones del planeta y una de las mayores fuentes de alimentos".
Ejemplos exitosos de parques y reservas marinas sobran alrededor del planeta. Allà está, por ejemplo, en todo su azul esplendor, el parque marino de la Gran Barrera de Coral en Australia o ese paraÃso de disfrute, educación ambiental y preservación del único arrecife coralino de Costa Rica: el caribeño Parque Nacional de Cahuita. Ãreas protegidas que han resultado de una planificación técnica y altamente profesionalizada, con participación de expertos y de la comunidad.
Mientras que el Gobierno de Vietnam está invirtiendo cerca de 400 millones de dólares en ampliar la protección de sus zonas y parques marÃtimos, aquà exterminamos algas y las especies marinas que dependen de las primeras para desovar, desarrollarse y proliferar. Degradamos ecosistemas vitales. Le damos la espalda al mar y con ello a la vida misma. ¿Hasta cuándo?
(*) ESPECIALISTA EN TEMAS AMBIENTALES