Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
CAZA SE PRECIPITÓ EL LUNES SOBRE UN BARRIO DE SAN DIEGO

Accidente aéreo en EE.UU. recuerda el heroísmo del peruano Alfredo Salazar

En 1937, piloto dirigió su nave dañada a zona descampada miraflorina para no causar víctimas

Por Miguel García Medina

Hace unos días, la localidad de San Diego, Estados Unidos, fue escenario de una violenta mañana, cuando un avión militar F-18 cayó como un meteorito arrasando viviendas y segando la vida de cuatro civiles, entre ellos dos niños. Segundos antes, el piloto logró eyectarse y salvó la vida.

Similar tragedia amenazó, hace 71 años, el distrito de Miraflores. Un avión envuelto en llamas se precipitó vertiginosamente sobre una zona despoblada. El piloto consiguió alejarlo de las zonas habitadas para evitar un desastre de proporciones, pero perdió la vida.

Eran épocas de preguerra en las que el desarrollo de la aviación militar estaba en todo su apogeo. Aquel 1937 se había programado la realización en Lima de la Conferencia Técnica Interamericana de Aviación. El encuentro incluía una exhibición aérea en la que participarían aviones de varios países. Como parte de los entrenamientos, el 14 de setiembre un grupo de aviones del C.A.P. (Cuerpo de Aviación del Perú) que había despegado de la Base Aérea de Las Palmas hacía vuelos de rutina sobre los cielos de la capital.

De pronto un desperfecto puso en aprietos el Potez N° 12 que pilotaba el alférez Alfredo Salazar Southwell. El joven militar observó que su monoplano biplaza dejaba una estela de humo y las llamas devoraban el fuselaje. Salazar manejó la situación con extrema serenidad y valor. Pidió a su copiloto, el suboficial Carlos Fajardo, que se lanzara en paracaídas. En gesto de solidaridad este se negó, por lo que la solicitud se transformó en orden. Finalmente, Fajardo saltó cayendo cerca del Country Club, sin mayores daños.

El piloto del bombardero peruano buscó alejarse de las zonas pobladas de la ciudad mientras la gravedad lo arrastraba con mayor fuerza hacia tierra. Jamás abandonó el control de su nave y se inmoló con ella en una zona descampada de Miraflores, muy cerca del cuartel San Martín. Las costas miraflorinas fueron testigos de su noble gesto y por eso, ante las aguas del Pacífico, al final de la avenida Larco, se decidió erigir un monumento en señal de respeto, homenaje y gratitud a su desprendida acción.

El monolito de siete metros de alto, obra del escultor húngaro Lajos d'Ébneth, muestra la cabeza de un cóndor en actitud altiva y vigilante. La imponente imagen mira hacia el mar, en el corazón del parque Salazar, concurrido lugar que perenniza el nombre del valiente oficial que antepuso la seguridad de sus conciudadanos a su propia vida.

EL DATO
El avión de Salazar
El Potez era un caza bombardero ligero francés, de finales de los veinte y principios de los treinta. Era muy utilizado en el período de preguerra, para dos ocupantes y alcanzaba una velocidad de 278 km/h.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook