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NARRATIVA

Vivir varias vidas

Ficción y realidad. Víctor Andrés Ponce es un conocido periodista político y autor de tres novelas. Ahora acaba de publicar una cuarta, "Las muertes de Emilio", allí junta dos temas caros para él: la historia de la izquierda marxista de los 80 y la vida en un periódico ficticio. Y aunque la realidad se cuela en sus páginas, él no deja de aclarar que aquí todo se trata de una ficción.

Por Enrique Sánchez Hernani

¿Por qué insistes en los tópicos de la izquierda marxista de los 80? ¿No estaban agotados en tu novela "De amor y de guerra"?
No. Mira, yo entro a militar en una izquierda extrema en el colegio mientras los adolescentes de mi edad solo iban a las discotecas. Eso continuó en San Marcos. Mi desencanto de la izquierda y mi distancia con el marxismo ha marcado, para bien o para mal, mi vida.

Al no haber saldado esa experiencia, optas por una escritura autobiográfica entonces
En el caso de "Las muertes de Emilio", hay dos cosas. Una, yo tenía una deuda con la historia de tres adolescentes que entran a la izquierda en un colegio nacional y que al final se convierten uno en jefe militar, otro en guerrillero y otro en un periodista que quiere escribir un libro. Era una deuda con "Los sueños quebrados", mi primera novela, que no estuvo bien lograda. Lo que hago en esta nueva novela es ingresar a la historia de cómo el gobierno de Fujimori intenta acallar a un diario en los 90, que se entrecruza con la historia anterior.

A diferencia de Bayly, que se circunscribe al anecdotario de un periódico, tú vas a otro tema. ¿Tratas de ser un escritor de temas políticos?
No me lo he propuesto. Ahora estoy escribiendo la historia de un padre y un hijo. El padre fue militante del MIR en el 65 pero no se va al monte porque nace su hijo, que también entra a militar pero tampoco se va al monte

Ya ves, vuelves con el tema
Seguramente, pero en "De amor y de guerra" el grueso de la trama no tiene que ver conmigo, aunque los personajes ven las cosas a través de lo que me pasó a mí. He llegado a la certeza de que no puedo escribir de cosas que estén fuera de mí.

¿No te es posible desligar la ficción de tu propia vida?
Me es difícil hacer lo contrario. Aunque tengo una nueva historia, la de un comandante de la Armada cubana que luego se volvió pastor evangélico, y que no tiene que ver conmigo.

¿Te das cuenta de que los lectores van a reconocer el diario del que escribes en "Las muertes de Emilio"?
Aunque esto es una ficción, todo el mundo sabe que yo trabajé en el diario "Expreso" bajo la dirección de Manuel D'Ornellas y Jaime De Althaus, hasta la época en que D'Ornellas es alejado del diario por el aparato de Montesinos. Pero siendo una ficción, está inspirada en los sucesos que yo viví en ese diario.

¿Te sentías obligado a dar tu visión de los hechos?
Sobre todo con D'Ornellas, que para mí es un periodista y caballero a la antigua. Yo vi cómo él mantuvo la independencia del diario hasta el final. Cuando vino la estrategia de Montesinos para la segunda reelección, D'Ornellas fue el primero en hablar del oncenio de Leguía en sus columnas. Y por eso fue el primer periodista en ser atacado por los diarios chicha. Pero en la novela el personaje es Manuel Dargento, no D'Ornellas.

¿Crees que algunos de los periodistas zaheridos en la novela querrán polemizar contigo?
No. Si hay eso no es mi intención. Como dicen algunos libros: "cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia".

¿Al escribir esta novela no pudiste desprenderte de tu papel de periodista, no?
No lo diría. Al escribir sobre el diario "El Excelsior", que así se llama en la novela, y sobre la conspiración contra Dargento, están las vicisitudes de un periodista, Emilio Peralta, por volverse escritor. En la línea de lo que ahora hacen Paul Auster o Vila Matas.

¿La historia de Emilio Peralta es la tuya?
No.

¿Es difícil para alguien que viene del periodismo reinventarse en los ámbitos de la literatura?
Sí, es un poco complicado. Hacer periodismo y literatura desarrolla contradicciones, pero ahora estoy haciendo un periodismo que me permite desengancharme y realizar otros trabajos. Escribo dos horas diarias en la noche y trato de leer dos o tres novelas al mes.

Peralta, en la novela, se queja de que la crítica literaria es dura con él. ¿Fue igualmente dura contigo en tus anteriores novelas?
Sí, y aunque mi personaje se queja de la crítica literaria, hay otro personaje que le dice todo el tiempo que sus novelas no están logradas. La relación de Peralta con la literatura es contradictoria. Hay muchas ventanas para la interpretación.

Si te dieran a elegir, ¿qué dejarías, el periodismo o la literatura?
El periodismo, sin pensarlo un minuto.

FICHA
Las muertes de Emilio
Autor VÍCTOR ANDRÉS PONCE
Editorial NORMA
Ciudad y año LIMA, 2008
Nº páginas 290

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