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EL LADO OCULTO MIGUEL GARIBALDI,DIRECTOR DE MÁRKETING DE SAP ANDINA Y DEL CARIBE

Aventuras motorizadas

SU PAPÁ ERA 'EL NEGRO GARIBALDI' Y FUE SU COMPINCHE TOTAL. A LOS 13 LE COMPRÓ SU PRIMERA MOTO Y --A ÉL-- NO LE QUEDÓ MÁS QUE DISFRUTAR

Por Antonio Orjeda

Le había dicho que quería ser ingeniero forestal. Lo metió a una academia, pero pasaba el tiempo y él nada de ingresar a la Agraria. "Este no la va a hacer acá", concluyó papá, y lo mandó a Minnesota.

Unos años antes, durante un verano en Ancón, él, Miguel, Micky, el segundo de sus cuatro hijos, le había dicho a 'El Negro Garibaldi': "Papi, Diego se ha comprado una moto". Minutos después estaban en Mavila. Salieron con una Honda 70. Micky era el hombre más feliz de la tierra, y solo tenía 13 años.

"Nos íbamos a Conchitas a aprender a correr olas". Las motos se las cuidaba 'La Tía', microempresaria anconera que los esperaba con gaseosas y unos queques a los que la mancha bautizó "TC". Usted, callejero lector, sabe bien por qué.

Cerca del cementerio, al que llevaban a las chicas para asustarlas, había un circuito que Micky no tardó en conocer como la palma de su mano. Aún no había cumplido 14. Habría un torneo. "Te la hemos comprado para que pasees, no para que compitas", le habían advertido. Micky se inscribió. Días después, 'El Negro Garibaldi' supo que su cachorro había ganado. No solo eso: su nombre apareció en El Comercio. A los 15 lo volvió a llevar a Mavila. Le compró una 350.

"Más que moto, ¡era un caballo! Yo soy chato, y entonces era más chiquito. No llegaba al piso. Cuando paraba en la luz roja, tenía que buscar la vereda".

En ella se iba al colegio, se tiraba la pera, terminaba en la puerta del Reina de los Ángeles. "Recogía a mi enamorada ¡y a Cieneguilla! ¡Faenones!".

El último día de clases llegó. Entró a casa con la mente puesta en los días de absoluta libertad que tendría... Dejó la moto al pie del garaje, subió a cambiarse. "Salgo, y no hay moto. ¿Qué hizo mi viejo? A los dos días, me dijo: 'Vamos a Mavila'. ¡Y me compró una XL 250! ¡Preciosa!".

No había pasado un año cuando preguntaron por él. "Micky, creo que tu moto está en la esquina". Era un chico del barrio. "Salí, le toqué la puerta a un amigo más grande, que siempre nos protegía en las broncas, y fuimos. La habían pintado, pero en el motor tenía la marca de un accidente que tuve. Busqué al flaco. 'Esa es mi moto'. 'A mí me la han vendido en Maranga'. 'Cholito, fuiste. Vamos a la comisaría'. El pata se fue caminando... Siendo Lima tan grande, entró a tomar una gaseosa a la tienda de mi barrio. ¡Alucinante!".

Ya tenía dos, prestaba una moto y directo a Manchay. En casa anunció que quería seguir Ingeniería Forestal pero, de ingresar a la Agraria, nada. Fue entonces cuando 'El Negro Garibaldi' lo mandó a estudiar a Minnesota.

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