PUNTO DE VISTA
Por Jurgen Schuldt. Economista*
Durante casi 20 años fue el economista más importante del mundo y el segundo hombre más poderoso del planeta. Alan Greenspan fue presidente de la Reserva Federal (FED) desde agosto de 1987 hasta enero de 2006, nombrado sucesivamente por Reagan, Bush I, Clinton y Bush II. Más conocido como 'El Oráculo' o 'Maestro', su pedigrà era incontestable hasta que apareció el libro "Greenspan's Bubbles - The Age of Recklessness at the Federal Reserve", de William Fleckenstein y Frederick Sheehan. Se trata de una devastadora crÃtica de su criterio sobre diversas coyunturas económicas y de sus débiles capacidades de predicción y de gestión monetaria, incluidas las que cometiera antes de asumir el cargo.
Resulta imposible resumir un texto en el que los autores recorren --con lujo de detalles y una a una-- sus fallas de discernimiento y predicción desde 1973, para lo que se basan en sus declaraciones oficiales, pero sobre todo en las actas secretas --que se hacen públicas cada cinco años-- del Comité de Mercados Abiertos de la FED. Sus 178 páginas se recorren al galope en siete fascinantes capÃtulos en que, de paso, se aprende bastante más de polÃtica monetaria y de polÃtica, a secas, que en cualquier posgrado. Además nos permite conocer a una personalidad muy distinta a la que Greenspan ofreciera de sà mismo en su igualmente fascinante "The Age of Turbulence", donde detalla las memorias de sus años mozos y de su gestión técnico-polÃtica pública.
Es infinita la riqueza de datos y anécdotas del libro. Comenzando con su errónea percepción de las malas prácticas de un banco que, poco después de su evaluación, quebró y le costó US$10.000 millones a los contribuyentes; pasando por el célebre colapso de 'Long Term Capital Management' y del rublo, que hicieron caer la bolsa y que Greenspan quiso enfrentar reduciendo la tasa de referencia, a pesar del normal funcionamiento del mercado; o esa otra, ante el temido desastre del Y2K, cuando decidió soltar US$50.000 millones --utilizando el helicóptero de Friedman-- para asegurarles aun más liquidez a los bancos.
Pero sus más penosas acciones fueron la creación e hinchazón de la burbuja tecnológica del 2000, en que mantuvo las tasas de interés muy bajas y por demasiado tiempo (y se negó a aumentar los márgenes de garantÃa), con lo que llevó al éxtasis desaforado de los mercados financieros, en la creencia de que la 'revolución del Internet' iba a resolver todos los problemas; error que repitió posteriormente, cuando ya era evidente la crisis inmobiliaria anexada a la voluminosa espuma crediticia. Los autores dudan responder a la cuestión de si esos globos fueron inflados para beneficiar a ciertos grupos o si era porque "no estaba a la altura de su tarea".
En pocas palabras, el texto relata el hecho que Greenspan no solo le costó (y sigue costándole) mucho dinero al paÃs (y al mundo) por sus traspiés en las acciones que debÃan adoptarse frente a las mutaciones de la coyuntura económica, sino que tropezó con la misma piedra una y otra vez. Muy humanamente, jamás reconoció un yerro; y, muy humanamente también, todos le creÃan. Por supuesto que, si de culpas se trata, serán muchos más los que serán acusados en estos turbulentos momentos de angustia masiva, justa o injustamente.
*UNIVERSIDAD DEL PACÃFICO.