PUNTO DE VISTA
Por Gonzalo Galdos. Ingeniero*
Muchas personas hemos tenido la sensación de haber vivido el futuro antes de que llegue. En esta experiencia inusual las sensaciones y 'recuerdos' son muy vívidos y 'reales', a tal punto que recordamos detalles de cómo ocurrieron los hechos y no se puede hacer una diferencia entre el presente y el futuro.
Las memorias del futuro nos sugieren que, si el futuro se superpone con el presente en determinadas circunstancias, entonces las personas somos capaces de cambiar los hechos porque sabríamos lo que va a suceder y, de pronto, lo que queremos evitar. Reales o no, estas experiencias 'déjà vu' tienen algo en común y es que no sabemos cuándo se van a manifestar ni tampoco podemos anticipar qué personas ni qué acontecimientos estarán involucrados; por tanto, nuestro margen de influencia es fortuito y pequeño.
¿Se imagina usted que las personas, sin ser clarividentes, tuvieran la capacidad de ver los posibles futuros alternativos cada vez que piensan en alguna decisión importante? Desde luego, se podría mejorar la calidad de estas decisiones; en otras palabras, podríamos diseñar el futuro en lugar de imaginarlo. Esta capacidad de crear el futuro, de construirlo, es una hipótesis que cada vez un mayor número de investigadores sostiene y que viene a colación del trabajo de Russell Ackoff y de un conversatorio reciente con Wolfgang Grulke.
En circunstancias como las actuales, dominadas por la crisis económica internacional, las personas y las empresas se preguntan qué nos depara el futuro cercano y cómo lo enfrentaremos. Por su actitud, podemos distinguir dos grupos. Los primeros son los probabilísticos, que intentan pronosticar lo que sucederá y en función de su temperamento toman mayores o menores riesgos. Este grupo ya empezó a tomar medidas preventivas, como aquella que espera el tsunami y corre a las colinas. El otro grupo, los transformadores (menos numerosos, pero tremendamente determinados) piensan y actúan para construir su propio futuro. Frente al tsunami, van hacia la playa a correr la ola (Grulke), porque ven la oportunidad que subyace bajo la crisis.
Energizado por la adrenalina del reto, no es un grupo de inconscientes avezados; por el contrario, tienen, además de la actitud correcta, habilidades superiores y han analizado todos los posibles escenarios. Lo que han visualizado es que el futuro, bueno o malo, lo empezarán a construir hoy. También evaluarán alternativas y relaciones causa-efecto en cada decisión que tomen. Para ello, han recabado muchos datos sobre el mercado, sus clientes y su negocio, y los han convertido en información de calidad y en conocimiento. No están a oscuras: saben lo que quieren y cómo lograrlo, y ese es el único futuro que esperan.
Existe una expresión en negocios que dice que, dependiendo de cuánto aspiren lograr y cuánta dedicación y convicción le pongan, las personas y empresas reciben lo que merecen o su merecido. ¿En qué grupo está usted?
* DIRECTOR DE LA ESCUELA DE POSGRADO DE LA UPC