Por Giovanna Cadillo
ATLANTA. Es un tiritante martes en Atlanta. La ciudad de enormes edificios, de desesperante tráfico y de bulliciosa vida nocturna es la cuna de Martin Luther King Jr. El nombre de quien fue el principal activista por los derechos civiles para los afroamericanos en EE.UU. se cruza en cada esquina, en cada avenida. Bernice King no se asombra de eso. Ha crecido leyendo su apellido por todas partes. La reverenda King, como la llaman, nos ha citado en una cálida oficina, desde donde no solo nos hace olvidar los cero grados centígrados, sino también lo frívolo que puede ser todo al otro lado de la ventana.
Después de ser anunciado como el electo presidente, Barack Obama dijo: "Todas las cosas son posibles". La frase abrió portadas y fue sumamente comentada. ¿Cómo interpretó usted esas palabras?
Creo que él trataba de decirle a la gente, a aquella gente que en algún momento se ha sentido reprimida, que esto está pasando en EE.UU., que es real, que ahora se están abriendo las puertas para todos sin obstáculos.
¿Cree que ha habido un cambio de mentalidad en la sociedad estadounidense?
Sí, claro. Estaba hablando con varias personas acerca de eso el otro día. Con gente que se siente revivida, con esperanzas. Gente de diversas comunidades ve todo de mejor ánimo. Incluso la población alrededor del mundo, porque de una manera u otra todos están conectados con EE.UU. Las políticas de los pasados gobiernos han sido muy agresivas y cuando ven a alguien como el electo presidente, que hace sentir que realmente se preocupa por los problemas de las personas, la gente empieza a creer. A la comunidad negra, particularmente, le ha mejorado la moral.
¿Y a la comunidad mundial?
Igual. Es un mensaje de esperanza para la gente que se siente oprimida alrededor del mundo.
Usted ha mencionado el color de la piel. ¿Piensa que este país sigue siendo racista?
Ja, ja, ja. ¡Oh, Dios mío! Sí, claro que sí.
No le pregunto solo por la comunidad negra, sino también por la hispana, la asiática...
Uno tiene que mirar la base de todo. Somos racistas porque comenzamos así. Esta nación fue fundada teniendo esclavos. El problema está en el principio: separación basada en color de piel. Lo que tenemos que hacer es cambiar la educación.
¿Cuánto tiempo cree que tomará para que se borre cualquier rezago de racismo?
Nos va a tomar tiempo para experimentarlo completamente. Podríamos hablar de dos generaciones más. Lo cierto es que el trabajo principal ya ha sido comenzado. Ahora la gente está más consciente del problema.
Usted dice que EE.UU. sigue siendo un país racista, pero alguna gente blanca coincide en que los negros en este parte del mundo también lo son...
Mi padre decía que la gente negra no podía ser racista, porque el entendimiento sobre el racismo es que tienes que poner racismo y poder en el mismo sillón. La comunidad negra nunca ha controlado el poder, por lo cual nunca podríamos usar el poder y estructurarlo para ir en contra de una raza de gente. Tiene que pensar que el racismo no es individual, sino colectivo.
Le pongo un ejemplo: cuando Obama fue elegido, mi hijo me contó que en el colegio varios muchachos negros vestían polos que decían: "El presidente es negro". Pensé que era cosa de adolescentes, pero días más tarde vi en la calle a un par de señoras negras vistiendo lo mismo. ¿Si hubiese ganado McCain y jóvenes o señoras blancas hubiesen vestido camisetas con la frase: "El presidente es blanco", cómo cree que la comunidad negra lo hubiese tomado?
No lo sé, porque estamos tan acostumbrados (risas). No sería una sorpresa, un 'shock'. Alguna gente puede decir que eso es racista, yo diría que es una situación complicada. Creo que cuando la gente negra lo hace, en la superficie es lo mismo, pero en el fondo hay una expresión de logro, de orgullo, que nos ha sido negada por mucho tiempo.
Algunos analistas han comparado --en la manera de hablar-- a Barack Obama con Martin Luther King Jr.
No estoy de acuerdo con eso. Mi padre era más un líder moral y el electo presidente es un político. Hay grandes diferencias. Mi papi trabajó fuera del sistema y Obama está adentro. Yo creo que sus convicciones van más allá de lo personal, porque están atadas a servir a la población, que para eso fue elegido. Mientras que las convicciones de mi padre estaban basadas en su relación con Dios. Para mí esas son diferencias muy dramáticas.
Pero los dos tienen el mensaje de esperanza...
Exacto. Ese es el campo común. El mensaje de esperanza. La conexión con la gente. El electo presidente hablaba de los problemas de las personas en una forma que ellos esperaban y así se esperanzaban y se afianzaban. A los que están en Washington no les importó el día a día del pueblo y de cómo las cosas afectaban. Hasta que la gente dijo: "Basta. Esta es nuestra nación, no la de los políticos" y así se despertó el gigante durmiente.
¿Sin el trabajo que hizo su padre, cree que estaríamos hablando de Barack Obama?
Noooooo. De ninguna manera (Bernice King estalla de risa, palmotea la mesa, mira a sus dos asistentas personales, se cubre la cara y sigue sonriendo). El movimiento de mi padre confrontó las inconsistencias raciales. Le hizo acordar a la nación de los principios en los que estuvo fundada la Constitución, que es igualdad. Creo que el movimiento de Martin Luther King fue tan importante porque estuvo basado en amor y sin violencia. Porque si muestras amor, con el tiempo todas las barreras desaparecen y comienza a desarrollarse la confianza.
¿Qué cree que diría su padre acerca de este momento que vive EE.UU.?
Creo que diría que esto es una tremenda victoria. Un logro monumental.
¿Qué es lo que más recuerda de su padre?
Woooow (una sonriente Bernice King se sujeta esta vez la cabeza, como masajeando sus pensamientos).
¿No lo recuerda?
(Silencio).
¿Podemos hablar de su vida privada, verdad?
Sí, claro... Recuerdo el juego del beso.
¿El juego del beso, cómo era?
Él llegaba a la casa y yo corría a sus brazos. Él decía: "Vamos a jugar el juego de los besos" y cada uno de nosotros tenía un lugar en su cara que le llamábamos "el lugar dulce". Era desde la frente hasta los dos cachetes. Siempre preguntaba: ¿Dónde esta el beso de Martin (el hijo mayor), de Yolanda (la segunda), de Dexter (el tercero), de Bernice? Mi madre, claro, lo besaba en la boca. Ese juego me hizo atarme más a mi padre. Después de un año y medio de estar jugándolo, mi padre fue asesinado. Yo tenía 5 años.
Usted era la bebe de los cuatro hermanos. ¿Podemos decir que estamos entrevistando a la engreída de Martin Luther King Jr.?
Nooo. Jajaja. Eso no existía en mi casa. En mi familia todo el mundo era engreído. Los pocos recuerdos que tengo de mi padre son de un hombre de familia, gracioso y amoroso, porque todo el mundo lo veía como un hombre serio.
Exacto. Su padre tenía una apariencia muy seria, casi parca. Siempre vistiendo de terno, con su bigote...
Sí, pero no con nosotros. Mi hermana lo llamaba: "mi compinche". Ahora que recuerdo, a él le gustaba jugar básquetbol en el comedor o en la sala. Mi mamá siempre estaba preocupada porque algo se podía romper. Otro recuerdo fuerte que tengo es que mi papá siempre se quedaba dormido en el sofá y una vez mi hermano Martin y mi hermana le pusieron agua en el oído.
LA FICHA
Nombre: Bernice Albertine King.
Lugar y fecha de nacimiento: Atlanta, 28 de marzo de 1963.
Profesión: Bachillerato en Psicología, doctorado en Derecho y maestría en Divinidad.
Ocupación: Defensora de los DD.HH. Es una de las mujeres más influyentes en Atlanta.