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CRÍTICA DE ARTE

Hernán Pazos-Jorge Vigil

Por Élida Román

"Diario de viaje-Camino a las Vegas" es --como su nombre lo indica-- una forma de narración, un registro de experiencias, pero también de los procesos de la memoria y los matices de la percepción.

Hernán Pazos despliega esos motivos y sus resultados, desplegando pequeñas hojas trabajadas como dibujo, pintura y collage, mediante imágenes que no buscan reproducir espacios físicos sino la geografía interior y personal que las impresiones han ido dejando en el viajero interesado. Lo que no puede abandonar este narrador, que es un artista de personalidad definida, es su habitual estilo de deconstruir y reorganizar esas imágenes, mostrando, a través de estas obras espontáneas, que lo suyo es ya un lenguaje maduro y que su ejercicio es automático para el autor.

Las obras expuestas recuerdan hojas de un cuaderno, desglosadas y autonomizadas, donde a un dibujo primero, casi automático, Pazos ha completado con fuertes trazos gruesos de color fuerte y el aporte sobrepuesto de líneas que fragmentan y crean espacios a modo de compartimentos afines, dislocando el plano y creando uno nuevo donde se alojarán elementos de fácil reconocimiento. El más frecuente, naipes que asoman o bien se imponen por fuerza, en clara referencia al juego, emblemático de la ciudad de Las Vegas. El mérito de este despliegue es el ser una narración abierta, perfectamente posible de armar para el espectador, conservando la libertad y asociando lo propuesto a la propia experiencia, conservando siempre su ambigüedad, que no lo es de propósito, sino de buscar informar sobre esos extraños vericuetos de la mente, donde se procesan los juicios y se eligen los motivos del recuerdo.

Un conjunto de fotografías en que se busca la mayor fidelidad a la escena registrada. Los temas, algún elemento de la tierra, aves y, el más importante, lo que suponemos el acceso a patios traseros, esos espacios donde se arroja lo usado, descansan los instrumentos del aseo o, simplemente, van a parar los trastos. La evocación de lo vivido y usado se vuelve un acceso a crear nuevas historias posibles. Una muestra muy interesante.

Jorge Vigil, residente en Francia desde 1990, reaparece con "Tiempo", muestra que reúne una vasta serie de obras recientes, en que, como le es habitual el dibujo es el elemento resaltante.

Una primera mirada lleva al reconocimiento del estilo y a encontrar una ratificación, una continuación de la propuesta por la que se le identifica. La necesaria, obligada, atención permitirá encontrar que, si bien no se aparta de su estilo personal, las narraciones ofrecidas, siempre extremadamente ricas en elementos, signos, despliegues laberínticos y detalles sorprendentes, se ha volcado hacia una marcada preferencia por los rostros, que se multiplican exponencialmente, y crean verdaderas tramas cerradas.

Infinitos ojos, con todas las expresiones, atisban desde estas obras que se siguen protegiendo en la referencia a los antiguos maestros y las antiguas técnicas. Títulos elocuentes: "Enigmas", "Reflexiones", lo cósmico y lo terreno. Tiempo que todo lo invade y engulle. Para ver y mirar.

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