Por José Quezada Macchiavello
Una espectacular propuesta presentó la Asociación Romanza en homenaje a los 150 años del nacimiento del gran Giacomo Puccini. La iniciativa partió del maestro Enrique Ricci, experimentado director de orquesta argentino que viene colaborando como responsable artístico de las producciones de "Romanza".
Es un hecho que esta asociación, sobre la cual, ante la desaparición de Pro Lírica, ha recaído la promoción del arte lírico en nuestro medio, intenta marcar un nuevo estilo de trabajo, promoviendo especialmente a los cantantes residentes en el país, como también a algunos peruanos que vienen escalando posiciones en el ámbito internacional. Si se matizan las producciones con algunas destacadas figuras internacionales --como lo han estado haciendo en actividades anteriores-- y se varía un poco los cásting, dejando descansar un poco a algunas figuras que han venido apareciendo bastante en las producciones, la receta puede tener éxito.
La gala Puccini incluyó a varias de las más importantes voces líricas del medio, algunas conocidas, otras aún no. Entre las conocidas destaco en la primera parte del concierto a Josefina Brivio, que sorprendió incursionando en el repertorio de soprano lírica --que dicho sea de paso le va muy bien-- cantando una grata versión de "O mio babbino caro" de "Gianni Schicchi, la ópera cómica más resaltante del maestro italiano. Resalto también a Jacqueline Terry, quien ofreció "Senza mamma" de "Suor Angelica", en que expone del mejor modo sus notables cualidades vocales e interpretativas. A pesar de que percibo diferencias en el registro, tanto de color como potencia, es justo resaltar la calidad interpretativa de María Eloísa Aguirre, que fue ostensible en "in quelle trine morbide" de "Manon Lescaut" y el Final del Acto III de "Madama Butterfly".
Los tenores José Marino y Andrés Veramendi cumplieron a la altura de su trayectoria. El primero en la canción "Morire?", estrenada en el Perú en esta oportunidad, y en la escena del segundo acto de "La Boheme", el segundo en "Donna non vidi mai" de "Manon Lescaut".
Destaco una "novedad": la grata voz y presencia escénica de la joven soprano Lorena Aranda, que en su breve actuación en la escena del segundo acto de "La Boheme" fue capaz de aproximarse convincentemente al personaje de "Musetta". Auguro sin duda un promisorio futuro. Bastante aceptables también en la escena de "La Boheme" Rosa Parodi --a pesar de que su voz no parece para el papel de Mimi-- y el barítono Xavier Fernández.
La segunda parte del concierto fue el primer acto de "Turandot", donde Andrés Veramendi (Calaf) y Jaqueline Terry (Liu) dieron lo mejor de sí. Humberto Zavalaga (Timur) respondió con profesionalismo. Carlos Martínez (Mandarino) mostró sus buenas dotes vocales y su calidad musical. Bien los tenores Manuel Rodríguez (Pang) y José Marino (Pong) como el barítono Xavier Fernández (Ping).
Sin duda la experiencia de Enrique Ricci garantizó el éxito artístico de esta gala. Su dirección fue magistral, en que consiguió sonoridad y ajuste en la orquesta, que fue relativamente pequeña ante lo exigido por las partituras.