Por Elizabeth Salazar Vega
Evocan sin dificultad los días en que sus rostros llenaban páginas en los diarios y gente desconocida les enviaba regalos y saludos. La atención que no recibían de padres alejados por la geografía o por la creencia de que los hijos discapacitados son una carga se desbordaba las dos semanas previas a la Teletón. Cuando esta terminaba, las vidas de los niños elegidos como símbolo de la colecta volvían a esconderse entre los pasillos del Hogar Clínica San Juan de Dios, los ejercicios de rehabilitación y la esperanza de que al salir de allí todo sería mejor.
ELLOS NO OLVIDAN
Una amplia sonrisa nos recibe en Surquillo; es Celsa Santa Cruz, ayacuchana de 29 años. El brillo que irradia es producto de su primogénita de dos meses, la tranquilidad de un hogar sólido y de que el pasado solo haya dejado huellas aleccionadoras. Su brazo ya no necesita de los fierros que, de los 3 a 12 años, le ayudaron a reconstruir sus huesos fragmentados. "No recuerdo el accidente. Mis padres me trajeron a San Juan de Dios, pero como no tenían dinero me dejaron con mi tía. Ella es mi madre".
El apoyo de sus compañeros, la muñeca que le regaló la entonces y actual primera dama Pilar Nores y el rostro del doctor Orestes Suárez son escenas que aún rondan su mente. La imagen de él, sobre todo; el médico que le hizo la primera operación pero dejó inconclusa la tarea porque la muerte se lo llevó en el accidente de avión de Alianza Lima.
Celsa no ha vuelto a saber de sus amigos, pero no olvida al piurano Henry Bellodas, elegido niño símbolo el mismo año que ella, en 1985; y a Zulma Tovar, designada como tal en 1984. "¿Qué habrá sido de ellos?", pregunta. Él continúa en provincia, ya rehabilitado. Ella no dejó la silla de ruedas pero sí su natal Huancayo para venir al Callao, donde trabaja y tiene familia.
"Celsa, Henry, Zulma. ¡Claro que los recuerdo! Jugábamos de chicos", dice Nelly Choquehuanca, quien fue designada niña símbolo, en 1982, luego de que un sarampión sorprendiera a quien había sido escogida originalmente, días antes de la Teletón. "Hubo un pequeño cásting para elegir a la que se desenvolvía mejor. Yo gané", cuenta.
Su familia, de Puno, la abandonó en la clínica a los 3 años por tener polio y, como no contaba con parientes en Lima, vivió allí hasta los 17 años. "Fue mi hogar. Ahí hice la primaria, me trataron muy bien", dice con nostalgia. Difícil es para ella mantener a su hijo y desplazarse en silla de ruedas por el arenal de Villa El Salvador, y fue triste enterarse de que su pareja --también con discapacidad-- estaba en la lista de trabajadores cesados por el hogar clínica.
Fueron 16 las teletones realizadas a favor de San Juan de Dios. De 1981 a 1990 se seleccionaron para que representaran a la institución a los pequeños más expresivos y todos eran provincianos. Uno de ellos fue el cajamarquino Pelayo Requejo, el rostro del 87, quien vive en Lima y trabaja de jardinero en una universidad.
Los dos años siguientes se quiso que la imagen de la campaña fuera grupal, pero en 1993 el caso de una niña boliviana que perdió las extremidades en un accidente de tren hizo regresar la tradición. "El abrazo del alma" fue el lema. De ella no se tiene noticias.
La colecta regresó del 97 al 99 bajo el nombre de Tele San Juan, pero se pensó que la exposición a las cámaras causaba estrés en los niños y se optó por no contar con rostros símbolo. El 2003 se retomó la costumbre con Scarlet; el 2004 apareció Maryelin; y en el 2005 y 2006, Ruth y Roy, respectivamente, ambos recuperados.
El tiempo fue ingrato con muchos de ellos: las noticias no guardaron sus nombres completos, ni el hogar clínica cuenta con un archivo de los pequeños que motivaron la colaboración de tantos peruanos. Pero quizá al que pocos olvidaron es a Héctor Gallarday, el niño de la primera Teletón (1981) que hoy, a sus 34 años, es el más querido de Conchucos, en Áncash, estudió industria agropecuaria y trabaja para la municipalidad de ese distrito. Del accidente que casi lo deja vegetal cuando niño solo conserva cierta dificultad para caminar y hablar. "Supe que (hoy) se va a realizar la Teletón y pedí permiso en mi trabajo", dice.
Él llegó a Lima ayer para decir presente en Palacio de Gobierno. Es su forma de agradecer al hogar, pues sabe que su paso por sus instalaciones le ayudó a enfrentar mejor una lucha que aún debe continuar.
EL DATO
Cena benéfica
La Teletón comenzó anoche con una cena ofrecida por la pareja presidencial. Cada uno de los asistentes contribuirá con dos mil dólares para el Hogar Clínica San Juan de Dios.