Por Mario Fernández. Periodista
El estadio Campeonísimo era una romería los domingos. Como quien va a una fiesta del pueblo. Es que a Talara llegaban en esa década del 70 los mejores equipos limeños como Cristal, Alianza y la 'U' para jugar el torneo Descentralizado. Desde las viejas tribunas de madera del escenario talareño, faltaban frases para definir esos mediodías cuando Atlético Torino ingresaba a la cancha con José 'Pata de Rana' Zapata a la cabeza. Con la frente levantada y la pelota siempre pegada a su zurda, 'Pata de Rana' llegó a formar con Paco Montero y Humberto Correa un temible ataque que llenó de goles a los porteros más pintados de esos tiempos. Y Talara era una fiesta.
Durante la última edición de la Copa Perú, vimos un rostro que nos resultó familiar. Con una cojera visible, luciendo el buzo granate del Torino y un bloc de apuntes en la mano, no dudó en respondernos que sí, que era 'Pata de Rana'.
Años atrás nos llegaron versiones de que 'Pata de Rana' había fallecido. Hoy, delante de la inmensidad del estadio Monumental, acota que no estuvieron lejos de la realidad. "No tienes idea de cómo quedé cuando jugando un másters en Chachapoyas sufrí un derrame, quedé postrado y solo Dios sabe por qué estoy viendo la final de la Copa Perú que logré ganarla varias veces".
Durante dos años asistió religiosamente al Instituto Nacional de Rehabilitación de la calle Vigil en el Callao. "Mira cómo estoy ahora, hablando perfectamente, con una lucidez que la creía perdida. Mis movimientos de manos son normales y si bien cojeo un poquito, trato de superarlo", nos dice este talareño de 51 años que en sus años mozos hizo tragar tierra --la del Campeonísimo-- a arqueros como Ramón Quiroga, cuando defendía la celeste, y el crema Juan Carlos Jaime.
"Recuerdo que una vez le ganamos a Cristal 2-1 con dos goles míos y Quiroga me quería comer vivo. A Jaime le hice cuatro que me llevaron a jugar luego por la 'U' al lado de Germán Leguía y ser dirigido por Roberto Scarone", cuenta. No le fue mal porque continuó luciéndose, siempre con las medias caídas y la gambeta fácil.
"Campeonamos en 1982 y pasé a formar parte de los seleccionados a órdenes de Marcos Calderón", manifiesta 'Pata de Rana', para quien Teófilo Cubillas fue el mejor jugador que vio en su vida. "Tenía tal habilidad para sacarse marcas de encima, además era un gran goleador", dice.
Padre de seis hijos, trabaja dirigiendo semilleros sub 14 y 15 en el municipio talareño y es profesor de educación física en el colegio 15512. Dice que hoy los futbolistas peruanos que llegan a la selección "hacen lo que quieren y debe ser porque les sobra la plata, ¿no crees?".
Nos quedaba la duda sobre el origen de su peculiar apodo. "Los dedos chiquitos de mis dos pies tienen formas de uña (hace el ademán con las manos), por eso me dicen 'Pata de Rana'. Pese a ello no pude dejar de hacer lo que tanto me gustó: divertirme jugando fútbol".