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Décima de 14 hermanos, para su papá bastaba con que terminase la primaria. Ella luchó, se hizo maestra, puso un nido en su pueblo. No quería dinero, no tiene dinero. Ella está haciendo una revolución

"Yo sabía que tenía una misión"

Entrevista. AMELIA IPANAQUÉ

Por Antonio Orjeda

MALLARITOS. Amelia era una niña y renegaba por la historia que su padre le acababa de contar. Años antes, él había levantado su casita de madera al pie de la Panamericana Norte. Entonces, recuerda ella, este pequeño y humilde poblado de Sullana (Piura) era propiedad de los 'gringos'. Así llamaban a los terratenientes. Ellos tenían a sus caporales, y a estos les ordenaron tumbar la casa de papá. "¿Por qué te dejaste? Cuando sea grande, ¡yo voy a hacer ahí mi casa!". Amelia Ipanaqué cumplió su promesa, pero antes que una casa, al pie de la carretera puso un nido; lo llamó Crayolitas y ahí está enseñando a los niños de Mallaritos a luchar, a ser personas valiosas. "Para eso no se requiere dinero". Amelia está educando al Perú.

Para su papá bastaba con que usted estudiase la primaria.
Él fue así solo con las mujeres, porque a los varones sí les dio la secundaria completa. Para mí, eso fue como un reto, y yo luché.

Y no solo terminó el colegio, se hizo maestra. ¿Por qué?
¿Por qué estudié? En el barrio éramos la familia más humilde. De niños nos insultaban. Eso me molestaba, y fui guardando...

¿Furia?
¡Furia! Yo decía: cuando crezca, ¡yo voy a salir adelante!

Con el préstamo que la FAP le dio a su esposo para que construyera su casa, puso un nido.
Ellos (la FAP) tienen una cooperativa que los ayuda, pero yo decía: "¿Qué hago con una casa si no tengo para comer?". Yo no conseguía trabajo. En una escuela me hicieron trabajar tres, cuatro meses y no me pagaban. Ya tenía una hija, pasaban los meses y con las justas teníamos para comer. No podíamos seguir así.

Levantó tres aulas: en dos de ellas enseñaba y en la otra vivía. ¿Cómo eran esos días?
De mucho trabajo. No recibía nada: trabajé cinco años solo para pagar el préstamo. A esto él (su esposo) no le veía ningún futuro. Pero yo tenía una esperanza que no moría. Además, ya había gente que creía en la escuela. Nuestros alumnos eran una 'manchita', pero una 'manchita' que brillaba a lo lejos.

Económicamente las cosas no iban bien. En el 2006 su esposo la convence de dejarlo todo, pero ese mismo año el PNUD y la Fundación de la Gente la premian.
¡A partir de ahí hubo una serie de reconocimientos! A nivel local, a nivel regional...

Todo cambió.
¡Todo! Yo sabía que tenía una misión... y parecía que se terminaba todo. Yo decía: "Dios mío, solo quiero que me des una señal".

Su método de enseñanza es peculiar: se lleva a los chicos al campo, los hace subir cerros...
Entro a un salón y les digo: "¡Vamos a la chacra!". Nos vamos y ahí les digo: "A ver, yo solo necesito gente valiente, ¡que no le tenga miedo a nadie!". "Profe, ¡yo soy valiente!". "El más valiente, que suba primero". Y al llegar a la cima del cerro, grita: "¡Yo soy valiente!". Y el resto no se queda atrás. Tú no sabes lo que eso va a significar en su formación.

Los educa a través de la agricultura: participan en la cosecha y, con las ganancias, ha implementado una sala de cómputo.
Este año hemos empezado. Alquilé unas hectáreas de tierra y ahí los más grandes han piloteado el proyecto.

Usted ha creado un colegio de primera en un lugar escondido.
A veces vienen los periodistas y preguntan: ¿Por qué han premiado a Crayolitas? Les digo que quizá este no será un colegio a todo dar, pero el brillo de nuestros chicos resalta cada vez que ellos salen y nos representan.

Tiene dos hijos, ¿también quieren ser maestros?
El menor me ha dicho: "Mamá, yo quiero que Crayolitas sea un colegio científico. Quiero que tengamos una sala de ciencias donde ellos hagan cosas que nadie hace". "No hay problema, hijo --le he dicho--, aunque para entonces de repente yo ya no voy a estar, pero para eso vas a estar tú". "Sí, mami. No te preocupes".

¿Qué edad tiene él?
Seis años.

LA FICHA
Nombre: Amelia Ipanaqué Burgos.
Colegios: En el 14848 y en el Andrés A. Cáceres, Mallaritos.
Estudios: Educadora del Instituto Indoamérica de Trujillo.
Edad: 39 años.
Cargo: Directora de Crayolitas.

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