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DIVA. Hanna Schygulla

Con el don de meterse en la piel de otros

LA LEGENDARIA ACTRIZ Y CANTANTE CUMPLE HOY 65 AÑOS. ELLA, QUE SE RETIRÓ EN LA CIMA DE SU CARRERA, ASEGURA QUE AHORA MANEJA SUS DOS PASIONES

PARÍS. [DPA]. Hanna Schygulla seguramente habría sido una buena psicóloga. Se la ve tranquila, relajada. Sabe escuchar y tiene --como ella dice-- el don de meterse en la piel de otros. Cualidades que la convirtieron en una estrella internacional del cine.

Pero no solo eso. Desde hace más de 20 años, esta hija de un comerciante de madera nacida en 1943 en Katowice, Alta Silesia, Polonia, también se ganó un lugar como cantante. Ahora, suele alternar las dos carreras.

Desde que Fatih Akin se fijó en ella, una serie de jóvenes cineastas se han interesado en la artista, que cumple hoy 65 años. Schygulla regresó al cine, y lo sigue haciendo con esa perturbadora bella melancolía y fragilidad que hicieron tan únicos a sus personajes cinematográficos como Effi Briest, Maria Braun, Petra von Kant y Wilkie en "Lili Marleen".

En Fatih Akin, con quien hace más de un año rodó "Al otro lado", Schygulla encontró otra vez un director sofisticado psicológicamente, que crea retratos humanos impactantes; como en su momento lo fue Rainer Werner Fassbinder, que tuvo a Schygulla como su musa durante muchos años.

Pero al contrario de Fassbinder, a quien califica de mago y monstruo, Fatih Akin es un hombre optimista, que muestra cómo cosas terribles pueden llevar a las personas a una nueva calidad de vida. "Fassbinder era una olla a presión llena de contradicciones", dijo la actriz una vez.

También Akin lleva contradicciones en sí. Profundiza mucho en sus personajes. "Pero por suerte no es tan trágico", señala la artista.

Fassbinder, quien murió en 1982 a los 37 años, presumiblemente por una combinación de cocaína y somníferos, tuvo un papel importante en su vida, pues fue él quien la descubrió en los años sesenta en la Escuela de Interpretación de Múnich. Con él fundó en 1968 el anfiteatro en Múnich e interpretó a casi todas las protagonistas de sus películas y se convirtió en superestrella de la subcultura.

En la cima de su carrera, en 1974, Schygulla se retiró. "Quería volver a la oscuridad, porque nunca soporté tanta luz. Siempre supe que no podía tener una vida permanente ante los focos. También hay que saber ser nadie. Solo así eres capaz de meterte en la piel de otros", dijo hace un año. Envuelta en la música, "ahora manejo y estoy atada a los hilos que muevo", reveló.

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