CUENTOS PARA NIÑOS
Por Enrique Planas
El viejo guardián de un faro intenta contagiar su pasión por volar a un albatros al que no le interesa batir sus alas; el pájaro que un campesino ha sabido pintar sobre la rama de un árbol es capaz de elevarse sobre los sembríos y picar algunas fresas recién cosechadas. Estas son dos historias de vuelo que impulsan los últimos libros del desaparecido poeta José Watanabe.
"Ha sido como escribir un cuento con él", dice la poeta Micaela Chirif, su compañera y coautora de "Don Antonio y el albatros". Para ella fue un reto escribir este libro siguiendo la línea argumental trazada por su esposo. "José tenía la idea de escribir sobre un pájaro al que le hartaba la idea de aprender a volar y un hombre que intentaba enseñarle. Así, de tanto tratar, terminaría él volando", recuerda Micaela. Sin embargo, el poeta nunca llegó a redactar una línea. "Cuando murió José, pensé que era tiempo de escribir la historia que él quería. Me daba mucha pena que se perdiera", explica la coautora.
Con este fantástico argumento, "Don Antonio y el albatros", con el lúdico y tierno pincel del ilustrador Víctor Aguilar, nos propone un cambio de roles, en el que un pájaro, símbolo de la libertad, delega sus facultades a todo aquel que ansíe con pasión estas facultades. "En la historia cada uno parece estar predestinado a cumplir un papel asignado de antemano --señala Micaela--. Sin embargo, ninguno está satisfecho y por eso intercambian roles".
El otro volumen, "El pájaro pintado", con el delicado dibujo de Issa Watanabe, es también un texto póstumo del autor con el formato de un guion de cine, cuyas escenas estaban descritas con detalle. "Pensamos que lo mejor sería que lo ilustrara Issa", comenta Micaela. Por un exceso de pudor, Watanabe nunca llamó a su hija para trabajar con él una historia para niños, como si temiera cometer un delito de nepotismo creativo. Sin embargo, al leer tan precioso volumen, es evidente que tal pudor no tenía asidero. Texto de padre e ilustración de hija trasuntan la misma poesía y mágico aliento. No hay fecha más propicia que la Navidad para que el querido 'Wata' comparta con nosotros más de sus cuentos. Gracias por el regalo.