CUSCO. UNA FERIA TRADICIONAL
La Plaza de Armas del Cusco fue invadida ayer por artesanos de la región que llegaron con bellas obras relacionadas al nacimiento del niño Manuelito para ofrecerlas en la tradicional feria de Santurantikuy que se celebra cada 24 de diciembre en la Ciudad Imperial.
Esta fiesta popular se estableció en 1689 con el fin de que los templos y las familias cusqueñas armaran sus nacimientos. "Fueron los frailes bletemitas quienes trajeron al país a expertos modeladores de esculturas, especialmente del Niño Jesús, y les enseñaron las técnicas a los artesanos cusqueños", explicó el presidente de la comisión del Santurantikuy del Instituto Americano de Arte, Rubén Vera Hermosa.
Con los años la población empezó a comprar figuras de manufactura extranjera y la tradición estuvo cerca de morir.
Recién en 1937 el Instituto Americano de Arte unió esfuerzos para recuperar esta muestra cultural y realizar concursos de artes plásticas populares.
Desde esa fecha se selecciona las mejores obras presentadas por más de mil artesanos para exponerlas en el Museo de Arte Popular de Cusco.
Ayer, el escultor Sabino Tupa exhibió 200 piezas en arcilla que preparó para la ocasión. "Para mí es un regalo. Durante dos meses preparo las esculturas para participar del Santurantikuy y me siento feliz cuando la gente admira mis obras", manifestó Sabino, quien lleva treinta años exponiendo su talento.
A escasos metros de él estuvo José Estrada, quien ha recuperado el arte colonial hecho en bronce y óleo. Sus ángeles, pastores, niños y la Sagrada Familia, que aprendió a retratar desde los siete años, se exponen desde la década del 70 en esta feria.
Junto a ellos estuvieron los maestros Santiago Rojas, Antonio Olave, Hilario Mendívil, entre otros grandes.