EL ARTE CONTEMPORÁNEO EN EL MALI
Por Natalia Majluf. Directora del MALI
En su columna del 12 de diciembre, el destacado pintor Fernando de Szyszlo comenta el trabajo que realizamos hacia el enriquecimiento de nuestras colecciones y expresa su desacuerdo con el hecho de que adquiramos obra contemporánea.
Nos interesa siempre la opinión de quienes, como Szyszlo, tienen una trayectoria reconocida, pero nos parece importante también ofrecer a la opinión pública un panorama más completo sobre nuestra labor.
En primer término, debe aclararse que el arte contemporáneo constituye apenas el 5% del total de las obras que guarda el MALI y que el mayor esfuerzo ha estado siempre puesto en la adquisición de obras históricas. Se trata de una labor que tiene escasos paralelos en nuestro país y que nos ha permitido incorporar en la última década conjuntos de primera importancia.
Muestra de ello es la exposición que ahora se presenta en la Sala Miró Quesada de Miraflores, donde se puede apreciar una selección de lo adquirido los dos últimos años gracias a la generosidad de diversas empresas y personas. Pero queda todavía un largo camino por recorrer para alcanzar la meta de darle al país una colección del más alto nivel, que permita representar nuestra historia del arte, desde la época precolombina hasta nuestros días.
Y hoy, precisamente, el país vive un momento de especial dinamismo en el campo de las artes plásticas, que se ha convertido en uno de los espacios privilegiados de la creación contemporánea, un lugar desde donde se viene forjando un pensamiento a la vez crítico y abierto sobre nuestra sociedad.
Para poder mostrar esta producción es que se constituye, en el 2007, el Comité de Adquisiciones de Arte Contemporáneo (CAAC), integrado por cerca de cuarenta coleccionistas y amigos del museo, quienes han venido trabajando con enorme entusiasmo y con gran generosidad para hacer posible que el Perú tenga una colección representativa del arte de nuestro tiempo. Bajo el liderazgo de los curadores Tatiana Cuevas, Rodrigo Quijano y Jorge Villacorta, se ha podido adquirir obra de algunos de nuestros más destacados artistas, así como también piezas claves de artistas de las nuevas generaciones.
Y son estos jóvenes los que están concitando ahora un gran interés internacional. En los últimos años, varios de los principales museos del mundo (Lacma, Malba, MoMA, Musac, Tate), así como destacadas colecciones privadas (Daros en Zúrich y Halle en Phoenix), han adquirido obra a diversos artistas peruanos menores de 45 años. Este reconocimiento repercute en el alza de los precios, por lo cual, si no actuamos con prontitud, será cada vez más difícil mostrar al público peruano la obra de aquellos artistas que hoy destacan en el mundo.
Y tendremos nuevamente que lamentarnos, como hoy lo hacemos con tantas otras manifestaciones artísticas del pasado, de no haber actuado a tiempo, de no haber sido capaces de reconocer en su momento el valor de lo nuestro.
Esa es la base de nuestra decisión, meditada y consensuada, de integrar el arte de hoy a la narrativa de la historia del arte que se va construyendo desde el MALI. En un país donde los artistas están desamparados, donde no existe una sola fuente de apoyo para la creación contemporánea, esas adquisiciones constituyen un pequeño pero valioso (aunque siempre insuficiente) aporte a los creadores actuales.
El incremento de la colección está sujeto a cuidadosos procesos de evaluación. Cada pieza es sometida a consideración de nuestros profesionales y de nuestro Comité Cultural, integrado por destacados especialistas como: Krzysztof Makowski, Ramón Mujica, Juan Ossio, Jorge Villacorta y Luis Eduardo Wuffarden. Es este procedimiento, antes que decisiones individuales, el que nos permite asegurar el buen uso del Fondo de Adquisiciones del museo.
Este esfuerzo, que apunta a un incremento razonado de las colecciones, solo es posible gracias al compromiso de los donantes, quienes hoy no perciben un reconocimiento tributario por su aporte a la constitución de una colección pública para el Perú.
Los economistas deben comprender que las colecciones son infraestructura para el desarrollo turístico y educativo, que contribuyen a elevar la calidad de vida y amplían el acceso a la cultura. Una ley de donaciones resulta así indispensable para favorecer a nuestros museos, que por tanto tiempo hemos desatendido y descuidado.
Finalmente, debemos comprender que el arte de hoy es el patrimonio del futuro. Fomentarlo y conservarlo es función esencial de un museo que espera poder legar a generaciones futuras un acervo representativo del arte en el Perú.