PARÍS [AFP]. Un nuevo mercado está en plena expansión gracias a Internet, donde ciudadanos comunes ávidos de saber más sobre sí mismos pueden adquirir pruebas de predisposición a diversas enfermedades, de paternidad y genéticas. Se trata de las pruebas genéticas en libre acceso, que han aumentado considerablemente en respuesta al incremento de las exigencias de autonomía de los individuos.
Sin embargo, esto plantea numerosos problemas, sobre todo respecto de su fiabilidad, su confidencialidad, su utilidad, su impacto sobre la utilización y su capacidad para interpretar correctamente los resultados.
El número de pruebas genéticas disponibles --más de 1.000 actualmente-- se multiplicó por tres entre el 2001 y el 2007. Su campo de aplicación es vasto, y va desde la identificación de un sospechoso hasta la medicina predictiva, pasando por el establecimiento de un árbol genealógico.
El marco jurídico varía según los países, pero Internet permite sortear fácilmente las barreras impuestas por ellos.
En un artículo publicado en noviembre en "Nature", la científica Barbara Prainsack reconoció la necesidad de una regulación para este tipo de servicios.