PUNTO DE VISTA
Por Maritza Villavicencio. Historiadora*
A un día del 2009, en lugar de tratar sobre la historia de las peruanas, quiero ofrecer una visión de futuro valiéndome de mi oficio de fitomántica. Así, quiero compartir la consulta que hice al oráculo de los pallares mochica sobre qué les depara el próximo año a las mujeres emprendedoras. Como mi método de adivinación requiere la personficación del tema (por ejemplo, si la pregunta fuera sobre el futuro del Perú, el vaticinio se haría en torno del Poder Ejecutivo), he tomado como referencia la página Ejecutivas de El Comercio, que semanalmente convoca a mujeres empresarias.
El signo para el futuro próximo de Ejecutivas es el cambio; cambio en un sentido evolutivo y de expansión. Por ser propiciatorio, el oráculo da las pistas para que sus vaticinios se cumplan positivamente.
En este caso, 'evolución' significa redefinir las metas máximas partiendo de lo logrado. A partir de Ejecutivas se originó un libro ("Mujeres Batalla") que reunió las experiencias de las emprendedoras entrevistadas; a su vez, estas se organizaron en la Asociación Mujeres Batalla (Amuba) y, desde este espacio, se ha iniciado un proyecto concertado de responsabilidad social. Así, libro, asociación y proyecto son lo conseguido; ahora cabe emprender nuevos desafíos, básicamente en dos aspectos.
El primero se refiere a los temas en común manifestados por las entrevistadas, como las dificultades que ellas deben sortear para emprender y desarrollar sus empresas, en particular con la administración estatal; el segundo, al potencial que los espacios organizados han mostrado para proyectarse directamente en el campo social.
Abordar el primero supone elevar a las empresarias organizadas como interlocutoras del empresariado femenino frente al Estado, a las instituciones empresariales y a la opinión pública, lo cual implica acompañar su lanzamiento a la arena pública. Para ello, se precisa conocer las necesidades de las empresarias a lo largo y ancho del país así como forjar lideresas con formación sólida para dialogar y llevar sus propuestas al mundo público y, por qué no, contribuir en su proyección hacia las elecciones del 2011.
El segundo aspecto tiene que ver con el microespacio de las acciones específicas, cuya suma (o acumulación) produce cambios cualitativos. Por ejemplo, la construcción de una casa refugio para mujeres en riesgo en Tingo María y la capacitación laboral de estas, que proyecta ejecutar Amuba, pueden constituirse en un modelo de responsabilidad social para ser replicado.
A El Comercio, que a través de Ejecutivas es el mentor de este proceso, le correspondería alentarlo. ¿Cómo? Difundiendo la experiencia de empresarias formadoras de opinión pública e impulsando foros con las empresarias del interior del país. Ambos espacios de opinión tendrían que ser proyectados en el papel impreso (y más).