BAIDOA [EL COMERCIO / AGENCIAS]. El presidente de Somalia informó ayer a los legisladores que renuncia a su cargo de jefe de Gobierno, tras permanecer cuatro años al frente de uno de los países más violentos y empobrecidos del mundo, "después de haber recibido presiones por parte de la comunidad internacional".
Abdullahi Yusuf hizo el anuncio en un discurso ante el Parlamento en Baidoa, una de las pocas ciudades controladas por el débil Gobierno respaldado por la ONU. Agregó que el presidente del parlamento, Sheikh Aden Madobe, lo reemplazará.
"Cuando asumí el mandato prometí tres cosas. Primero, si no conseguía cumplir con mi deber, renunciaría. Segundo, haría todo lo posible para que el Gobierno funcionara en todo el territorio, y esto no ocurrió. Tercero, solicité a los líderes que cooperaran conmigo por el bien común del pueblo, y eso tampoco sucedió", dijo Yusuf.
El gobierno de Yusuf ha fracasado en su intento por aumentar la seguridad en una nación azotada por las guerras. Ahora solo controla fracciones de Mogadiscio, la capital, y Baidoa, mientras que una poderosa insurgencia musulmana domina la mayor parte del país.
Grupos de derechos humanos han acusado a los involucrados en el conflicto --los insurgentes islámicos, el Gobierno y el ejército del vecino Etiopía presente en Somalia para apoyar al Estado-- de cometer crímenes de guerra. El grupo insurgente más agresivo, Al Shabab, ha ganado grandes cantidades de territorio en los últimos meses y EE.UU. lo acusa de encubrir a terroristas vinculados con Al Qaeda.
MÁS ENFRENTAMIENTOS
Ayer se registraron enfrentamientos en el centro del país. Islámicos moderados chocaron con combatientes del extremista Al Shabab, mientras que insurgentes bombardearon Mogadiscio.
Testigos dijeron que al menos 15 personas murieron en enfrentamientos entre grupos islámicos, lo que elevó la cifra de víctimas fatales a 48 en los últimos tres días. En Mogadiscio, diez personas fallecieron en choques entre extremistas y las fuerzas del Gobierno.
Guerra interna, hambre y piratería azotan al paísSegún la ONU, 3,2 millones de somalíes, es decir, cerca de la mitad de los habitantes, necesitan ayuda de primera necesidad para sobrevivir. Hay unos 300.000 niños desnutridos.
Además de los conflictos internos, la anarquía ha permitido que florezca la piratería frente a las costas somalíes. Ellos secuestran embarcaciones por las que exigen millonarios rescates.