Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
ESPECIAL

Cábalas y deseos se unen en vísperas del Año Nuevo

El 2008 se va y con él todo lo que, muy en el fondo, queremos olvidar. Los peruanos seguimos descubriendo nuevas formas de recibir el año, pero no nos olvidamos de las uvas ni del champán

Por Alberto Villar Campos

Hay quienes piensan que la fe puede caber perfectamente en una casa en miniatura y quienes creen que un diploma impreso en un pequeño papel hará realidad el sueño trunco de la carrera universitaria. Están los que vislumbran en un sapo de plástico sus propios éxitos laborales y también quienes se aferran a una herradura oxidada con el inequívoco deseo de que los ladrones nunca entren en sus casas.

Estamos en la Feria de los Deseos, en el Campo de Marte, adonde los supersticiosos de la ciudad llegan para dejar sus sorprendentes cuotas de ilusión. Una de ellas, Cecilia Sánchez, acaba de terminar un rito tan aromático como macabro: dejó que una mujer la bañara en agua de flores y le frotara un cóndor disecado sobre la cabeza.

Dice que solo lo hizo por curiosidad. Le preguntamos, entonces, por sus deseos para el 2009. "Espero que el año que viene me traiga más trabajo", responde. Antes de irse, con una ilusión que no le cabe en el cuerpo, la mujer se confiesa: por ahora solo se dedica a la dirigencia aprista. ¿Le recomendará a sus 'compañeros' venir también? "Claro que sí", responde, con una sonrisa imperturbablemente cómplice.

En la Feria de los Deseos, la novedad de la temporada es la lectura del plomo, el metal que los curanderos botan sobre el agua para convertirlo en una masa informe y que supuestamente tiene todas las respuestas a nuestras preguntas. La experta en este curioso ritual es Lidwina Zapana, una famosa curandera puneña a la que visitan 60 personas por día. Joana Villalba lleva dos horas esperando por su cita. Lo único que le interesa saber es si el próximo año le irá bien con su enamorado. A pesar de que asegura no creer mucho en eso, la joven de 21 años prefiere dudar esta vez. "Porque puede ser cierto, ¿no?", dice.

ES EL DESEO DE TODOS
Tim y Kelly se casaron en setiembre y llegaron el lunes de su natal Boston para pasar la luna de miel y el Año Nuevo en el Cusco, esa ciudad a la que solo pueden describir como espectacular pese a que solo la conocen por fotos. Para ambos, recibir el año en Machu Picchu suena bastante más atractivo que reunirse en familia para cenar y ver los fuegos artificiales a la medianoche. "Son tiempos difíciles --dice ella--, pero dentro de poco tendremos a un nuevo presidente y los estadounidenses solo queremos el cambio: paz y seguridad física y económica".

Sus deseos son, cómo no, también los del resto, y se funden siempre en la víspera de cada año que está a punto de comenzar.

Tal vez usted tenga ya entre manos un puñado de lentejas o acaso haya desempolvado sus maletas con la esperanza de salir rápido a recorrer el mundo. Quizá durante el día se anime y compre las flores con las que adornará su casa o, quién sabe, preparará su particular baño de florecimiento, o tal vez ya haya puesto a enfriar el champán y las 12 uvas que acompañarán sus deseos más profundos.

Sea como sea, el Año Nuevo es algo más que ropa de color amarillo y cábalas inimaginables. El 2008 se va en pocas horas y junto con él todo lo que queremos olvidar. Delante de nosotros solo hay espacio para la esperanza.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook