Por Walid Abdel Rahim. Embajador de Palestina
Las palabras de su santidad Benedicto XVI desde el Vaticano para que se encienda la vela de los festejos de la Navidad en la Ciudad de Belén en Palestina y con el comienzo de las celebraciones en esta ocasión festiva para todos los creyentes del mundo no alcanzaron a llegar a muchos oídos en el mundo todavía. Comenzó entonces la agresión militar israelí, cometiendo una nueva masacre contra el pueblo palestino en la franja de Gaza utilizando más de 80 aviones F-16 y los aviones apache para la destrucción de decenas de posiciones que condujeron a la caída de más de 363 mártires y los heridos a más de 1.780 hasta el momento.
Esta nueva masacre, que fue condenada enérgicamente a nivel palestino, árabe e internacional, constituye una escalada peligrosa que atenta contra todos los esfuerzos para llegar a una paz justa y duradera en el Medio Oriente y ampliará el ciclo de violencia en esta zona tan vital, que va a dejar su influencia en todo el mundo. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas desde el primer día de esta masacre infrahumana exigió el cese inmediato de esta agresión.
El mundo observa las imágenes hoy en forma directa de esta masacre. El pueblo palestino ha sufrido muchas agresiones en manos del ejército de ocupación israelí desde que fue despojado de su tierra y con la creación de Israel en la Resolución de la Partición de Palestina 181, que fue acordada por las Naciones Unidas en 1947, que determinaron la partición de Palestina en dos estados : un estado judío y un Estado palestino.
Las realidades de hoy, las consecuencias de esta agresión continua de forma sangrienta, demuestran la violación de Israel del derecho internacional y el derecho humano; también se destaca el rechazo de Israel de aplicar la decisión de la Corte de Justicia de la Haya respecto al muro del apartheid de construir de forma ilegal en los territorios palestinos ocupados y muestran también que Israel no respeta ningún acuerdo o compromiso bilateral, lo cual está demostrado por la continuación de la construcción y ampliación de los asentamientos en los territorios ocupados y el incremento de los puestos de control en Cisjordania que perjudica a todos los ciudadanos palestinos y el mantenimiento en las cárceles israelíes a más de 11 mil prisioneros palestino.
Estamos conscientes de que el camino de la guerra produce destrucción y que esta afectará a todos, y el camino de la paz beneficiará a todos los pueblos en la zona. El pueblo palestino y todos los países árabes han optado estratégicamente por la opción de la paz, para que esta zona tenga tranquilidad y prosperidad.
En el cuarto día de esta condenada masacre ya las cifras están en aumento de los mártires y heridos; destrucción imborrable en nuestras memorias, esto no puede seguir más. Nuestro llamado hoy es que haya un despertar en la conciencia humana para proteger al pueblo palestino y para que puedan vivir en paz en su estado independiente y soberano.