INTERCAMBIO. Nuestra cocina salió al extranjero y se fortaleció en casa
Por Catherine Contreras
El año empezó muy bien. Cinco jóvenes chefs peruanos (Carlos Testino, Valerie Schroth, Rodrigo Conroy, Hajime Kasuga y Álvaro Raffo) viajaron a Houston para participar en un festival gastronómico por iniciativa de un grupo de gourmets tejanos. Javier Wong logró llevar lenguados frescos a la Cumbre de Madrid Fusión para preparar cebiches como en casa. Y Rafael Osterling, Pedro Miguel Schiaffino y Yaquir Sato también llenaron de sabor peruano la capital española, durante un festival organizado a beneficio de los niños de San Clemente, en Pisco.
Mientras nuestra cocina salía al mundo en manos de nuestros chefs, el Perú recibía más y más atención: la escuela de cocina francesa Ferrandi envió a su primer grupo de estudiantes para hacer una pasantía en Lima (experiencia que se repitió en la segunda mitad del 2008) y la prensa extranjera se encargó de difundir la iniciativa del restaurante La Rosa Náutica de presentar el festival gastronómico La Cocina de Juan Diego, con una inspirada carta de sabores creados por el reconocido tenor peruano.
En mayo, la atención se mantuvo en nuestra cocina, pues como parte de la cumbre ALC-UE la papa fue protagonista de la Noche en Blanco, iniciativa cultural que tuvo eco entre los restaurantes que ofrecieron a comensales de casa y visitantes sus propuestas con en el tubérculo andino.
Y a mediados de año, Toshiro Konishi, uno de nuestros más entregados embajadores culinarios, sembró nuestra propuesta peruana en las cartas de los restaurantes de las exclusivas islas Maldivas.
SOLIDARIOS Y EMPRENDEDORES
Pero el año no solo nos deja gratas experiencias relacionadas con la difusión mundial de nuestra cocina. Armados con sus propuestas de sabor, muchos chefs y promotores realizaron y empujaron iniciativas en apoyo de importantes obras sociales.
Las dos cenas organizadas por la Fundación del Chef y el Niño (que reúne a chefs de hoteles) en favor de los pequeños de Pachacútec, los dos festivales Ecogourmet de Pachacámac para impulsar la comercialización de productos sanos del valle y la gran cena organizada por la Sociedad Peruana de Gastronomía (Apega) para remodelar el mercado de Surquillo fueron algunas citas que marcaron un año de unión y solidaridad.