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EN LA PRÓXIMA NAVIDAD, EL CAPITÁN DE LA SELECCIÓN DE CRICKET TENDRÁ CASA NUEVA: UN SANTUARIO

El día del indio

La increíble historia de Mahendra Singh Dhoni, el único deportista del mundo al que le construirán un templo propio para adorarlo

Por Miguel Villegas. Periodista

Se llama Mahendra Singh Dhoni, tiene 27 años y es el nuevo niño dios de la India, un país que se caracteriza, precisamente, por su rostro decididamente religioso. Fuera de las grandes religiones como el islam, el hinduismo y el budismo, el país con la industria cinematográfica más millonaria (y lacrimógena) del planeta está a punto de restaurar una nueva forma de convertir a los humanos en dioses.

Dhoni no es actor de 'Bollywood' pero parece. Es el protagonista de un culto de película que ha generado tanta devoción que este 2009 tendrá su propio templo. Dhoni será el único indio tratado como rey.

La noticia llegó cinco días antes del nacimiento de Jesús en Belén: el 20 de diciembre, el presidente del club de 'fans' de Dhoni, el capitán del equipo indio de cricket, anunció que levantarán un santuario imposible para su nueva divinidad. "Ya no lo seguiremos, lo adoraremos", aseguró Jitendra Singh, citado por la agencia IANS.

Jitendra no bromea: el 14 de enero se inician los trabajos y hay quienes creen que los exagerados aportes de los devotos podrían llevar a cubrir con láminas de oro las paredes del templo. Y habrá una estatua y cuadros y fotografías. Y seguro sería insuficiente.

¿Pero quién es Mahendra Singh Dhoni? ¿Por qué él?

Nacido en Jharkhand, una de las zonas más pobres de la India, con Dhoni se cumple el rito maradoniano: el niño necesitado que jugaba entre dunas de basura preparando al joven que lo hará entre millones de dólares. Aclaremos: el cricket es a Dhoni lo que el fútbol es a Maradona. En histeria y en dinero. Su 'look', más que de deportista, es de estrella de 'Bollywood': ojos negros, cejas grandes, piel oscura. Usa Armani y ha sido imagen de MTV. No tiene blog pero busca novia. Según el diario español "El Mundo", su ficha está valorizada en un millón de euros, fuera de los ingresos por publicidad con Pepsi y Reebok, fuera de su propia marca de whisky, de motocicletas y electrodomésticos. Es un hombre anuncio. Si David Beckham es el deportista rubio más publicitado, Dhoni es su competencia morena más adorada (multiplicada por mil millones de indios).

La importancia de Dhoni alcanzó niveles galácticos gracias a su soberbia actuación como líder de la selección nacional de cricket, el único deporte en el que la India es potencia absoluta. Habían pasado 24 años desde que los descendientes de Gandhi no celebraban un título de campeón del mundo. Pasó en setiembre del 2007: India le ganó a Pakistán y Mahendra Singh Dhoni ascendió al parnaso de los héroes que nadie olvida por siempre jamás. Fue campeón de la nueva versión del cricket --el Twenty20--, fue crack, fue dios por primera vez. Y entonces empezó a cocinarse la idea del templo.

Mi psicóloga dice que el amor de sus fanáticos tiene que ver con la esperanza mesiánica: él lo hizo por nosotros, es nuestro dios. Una cristiana con 45 años de experiencia --mi mamá-- asegura que es una locura propia de estos (últimos) tiempos. Dhoni, enterado de la noticia, solo ha dicho que está sorprendido.

Suele pasar. Los dioses siempre lo hacen cuando preguntan qué es lo que están haciendo los humanos ahora mismo.

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