LOGROS Y RETOS DE TORRE TAGLE
Por Ernesto Pinto Bazurco Rittler. Embajador
El año que termina ha sido para las relaciones exteriores del Perú de especial intensidad.
Se dio el paso correcto de someter el diferendo de límite marítimo en la frontera sur a la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Ello es una muestra de consistencia de la posición peruana, así como de confianza en la jurisdicción internacional. Asimismo, se realizaron dos importantes conferencias a nivel de jefes de Estado en nuestro país: la de la Unión Europea y América Latina y el Caribe; y la del APEC. Aun cuando la decisión de que estos eventos se realicen en el Perú fue tomada años antes, la capacidad de convocatoria y la organización profesional de los mismos son dignas de destacar.
Los resultados --si la inversión en estas conferencias ha sido rentable-- se conocerán recién después de algunos meses. Lo que sí se sabe ahora es que el seguimiento de los acuerdos y el logro de las aspiraciones del Perú dependerán en gran medida del reforzamiento de la cancillería --la única red transnacional con que cuenta el Perú-- y nuestro servicio diplomático. Este, a pesar de su alta preparación, no ha sido utilizado en toda su capacidad. Basta comprobar cuántas embajadas han estado en los últimos años, por largo espacio de tiempo, sin su titular.
Aun cuando basemos nuestras expectativas en tratados de libre comercio y las tradicionales aspiraciones de lograr para el Perú mayores exportaciones e inversiones, esta dinámica hace necesario para nuestro país establecer una mayor presencia en el mundo.
Resulta sumamente positivo el anunciado viaje del presidente de la República a diversos países del Asia. Su liderazgo internacional dará indudablemente buenos resultados para el Perú.
La crisis financiera internacional demandará también mayores esfuerzos tanto de las misiones consulares como de las diplomáticas, especialmente de sus agregadurías económicas y comerciales.
El 2009 será un año difícil --a pesar de señales positivas del nuevo gobierno estadounidense-- porque la mencionada crisis afectará las economías de muchos países del mundo y gravitará en la política internacional.
Los dirigentes de países hegemónicos han dado pautas de que la temática que impulsará el desarrollo de las relaciones internacionales será la del medio ambiente. Ahí, con un sentido de oportunidad, los países industrializados del hemisferio norte, como los del sur, poseedores de materia prima y reservas de energía, podrán disputarse la posibilidad de ofrecer puestos de trabajo a sus habitantes, a la vez de obtener, a fuerza de creatividad, las mejores opciones para acceder a estratégicos recursos energéticos, tan importantes para hacer frente a la amenazante crisis global.
De acá hasta la próxima conferencia de las Naciones Unidas en Copenhague (diciembre del 2009) sobre medio ambiente, habrá una intensa negociación en diversas áreas conexas, como son las del cambio climático y la utilización de energías renovables.
Para acceder a las mejores opciones, y no someternos a normas que creen la dependencia a costosas tecnologías de punta que pertenecen al ámbito de acción de pocos países --y a la vez lograr estándares ambientales internacionalmente aceptados-- debemos estar debidamente preparados.
Solo así los aspectos positivos que hemos podido sumar en nuestras relaciones internacionales revertirán en logros concretos.